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Ex peluquero militar by Ezequiel


Era un feriado de esos inventados, pero feriado al fin, por lo tanto no tenía que ir a trabajar así que me desperté un poco más tarde de lo habitual. Como no tenía planes para el día, a eso de las 3 de la tarde, luego de mirar mi crecida cabellera en el espejo de mi baño, decidí salir en búsqueda de alguna peluquería que me arreglara el desastre.

Yo suelo usar un corte a tijera, arreglado pero no tan corto, y ya llevaba 3 meses sin cortarlo. Mis orejas estaban cubiertas casi en su totalidad, mis patillas ya no estaban prolijas como antes y como tengo mucha cantidad tenía el pelo bastante abultado y desarreglado. Las últimas dos semanas tuve que peinarme para poder salir a la calle, cosa que cuando uno tiene el pelo más corto se resuelve en dos minutos.

Salí de mi casa con mi auto dispuesto a ir a una peluquería común de la zona donde me habia cortado varias veces. Pero por supuesto, se habian tomado el feriado (lo cual está muy bien), pero automáticamente pensé "qué hago ahora?", sin dudas necesitaba un corte de pelo.

Fui a otras dos peluquerías cercanas y pasó lo mismo, entonces volví a mi auto y me dispuse a recorrer la zona buscando alguna abierta. Y la encontré, encontré una peluquería masculina abierta. La misma está ubicada en una esquina, y si bien toda la esquina es de vidrio, no parece tan buchona y costaba ver si habia clientes. Entonces estacioné el auto enfrente para observar. Siempre tuve un interés especial por las peluquerías masculinas, de chico usaba el pelo muy largo (hasta que un día me lo tuve que cortar pero eso es otra historia) y siempre le escapaba a las peluquerias de hombres porque me generaban un nerviosismo y a la vez una curiosidad muy grande. Y el viernes, estaba ahí, frente a un peluquería que de afuera ya se percibia el ambiente antiguo, sintiendo esos nervios y esa curiosidad que habia experimentado en otras ocasiones. Me convencí de que era mi única chance en pleno feriado, tome coraje y me baje del auto.

Me acerque lentamente y pude observar que no había clientes, ese fue el último impulso que me hizo entrar, no era necesario esperar y los nervios acabarían rápido, pero en realidad todavía no habian comenzado.

Al entrar vi que en el lugar habian 3 sillones, algunas sillas para los clientes que esperan, los espejos con los típicos estantes llenos de máquinas tijeras y demás. En uno de los sillones estaba sentado un peluquero de unos 55 años mas o menos, que al verme entrar se levantó y me dijo, "buenas tardes, te vas a cortar"? mientras me hacia un gesto de tijera con las manos.

Si le dije, y me invitó a tomar asiento. Me señaló el sillón del medio y fue a buscar una capa. Me sujeto bien fuerte la capa al cuello y se alejó a tomar un vaso de agua, me ofreció pero no quise. En ese momento sale de una puerta (que supongo será un baño) otro hombre de la misma edad, con un corte de pelo al ras y algo más largo en la parte de arriba. Me saludó y se sento en el sillon de al lado.

Bueno, vos me dirás, como lo cortamos? - me preguntó el peluquero con las manos sobre mis hombros. Antes de que pueda responder, comenzo a pasar sus dedos por mi nuca, yo estaba mudo, se me había puesto la mente en blanco.

No se - le dije
Hace cuanto que no te lo cortas? - me dijo
Un par de meses...

En ese momento sucedió algo rarisimo, el peluquero que observaba la situación desde el sillón se levanta y le dice al otro algo así: "andá a comprar si querés que yo lo atiendo".

Una cosa llevó a la otra y me quedé solo con ese peluquero con un corte de pelo militar a rajatabla.

Se acerca a mi y me dice, “yo se lo que estás buscando flaquito”. Metió su mano por mi nuca y la llevo hasta arriba, yo no podía emitir palabra, todo era muy raro.
Tomó una maquina y le dije:
- Yo me corto con tijera siempre.
- Confiá en mi, te voy a hacer algo moderno con onda, esta peluca no se usa más.
Me bajo la cabeza, quedó mirando prácticamente el piso y empezó a pasarme la maquina por la nuca lentamente, me dio varias pasadas siempre a la altura de la coronilla, yo estaba completamente anonadado y algo exitado por la situación.
En un momento, dejó de pasar la maquina y atiné a levantar la cabeza, pero el peluquero me impulsó de nuevo hacia abajo acompañado de un:
- Ch ch ch, recién empecé, estás apurado?
Y me atreví a contestar:
- No, solamente quería ver como me estabas cortando
- Te estaba pasando la tres pero me pareció mejor probar la 1.
LA UNO? Pensaba, eso es muy corto! Pero no dije nada, no quería provocarlo más. Cuando empezó a pasar la maquina por mis patillas, pude ver como caían mis pelos de casi 15 cm a mechones, y pude notar lo corto que estaba quedando. Muy naturalmente, el hombre empezó a contarme que había trabajado en el ejército y que siempre le gustaba dejar bien pelados a los “melenudos”, y que hace mucho no lo hacia, y que el corte me iba a quedar muy bien.
- Arriba te lo dejo un poco más largo para que te lo peines, sino te vas a ir llorando, me dijo al ver mi cara de terror.

Con una asombrosa habilidad, recortó rápidamente toda la parte de arriba con tijera, dejándola corta pero permitiéndome peinarla para arriba. Me paso la navaja por la nuca, dejándola bien cuadrada, las orejas y las patillas, que quedaron por arriba del lóbulo de la oreja.
- Listo pibe, volvé cuando quieras que te paso la cero, me dijo.
Pagué y llegó el peluquero que se había ido, lo miro al verdugo y le dijo:
- Vos si que sos malo eee, militar militar lo dejaste.
- Le queda bárbaro, remató
Entre risas y comentarios me fui, creo que todavía no logro asimilar todo eso, pero estoy pensando en volver, a ver como se siente la cero.




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