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una historia actual by Chelo


Mi abuelo materno vive en casa junto con mis padres , mis dos hermanas y yo. El tiene 81 años pero está muy bien.
Hace unos días me encontro leyendo las historias de este sitio y le comente de que se trataba. Puso mucha atención y , en un momento, empezó a contarme de su historia de niño y adolescente.
Recordaba que de niño su padre lo llevaba a la barberia / peluqueria y lo hacia pelar a la americana. Era un corte extremo que llevaban todos los niños ( y muchos adultos) en esa época.
Su peluquero se llamaba Manuel y atendía una peluqueria con un solo sillon de peluquero de esos antiguos que hoy son casi de museo.
La tienda no era muy amplia pero daba lugar a un mueble de madera espejado delante del sillón y algunas sillas para los clientes que esperaban ser atendidos por el maestro peluquero ( como se lo llamaba en esa epoca). Para los niños había una silla alta donde eran subidos para que el peluquero trabajara a la altura correcta.
Me hablaba de las herramientas con las que hacia su trabajo y se trataba de esas maquinas manuales que hoy todavia se siguen usando en algunas peluquerias antiguas.
Su padre lo sentaba en la silleta alta y del corte de pelo ni se hablaba.Ya estaba acordado. La maquina por toda la cabeza con el número CERO y en la parte superior solo un mechon para poder peinar. Bajaba de la silla totalmente rapado y le duraba como dos meses hasta su proxima visita.
Me decía que los niños no se quejaban de esos cortes terribles porque no se conocía otra cosa y que iban gustosos a la peluqueria para ser podados como corderos.
Era muy interesante todo lo que me estaba contando. Los cortes de pelo costaban centavos o a lo sumo 1$.
En mi caso solo hasta los 5 o 6 años me cortaban el pelo corto, despues ya eran solo ajustes. Todavía recuerdo alguno de esos cortes pero eran con maquinas electricas que ya estaban de moda.
Mi abuelo me miró en un momento y me dijo que yo estaba necesitando un corte de pelo. Yo sonreí y le dije que asi se usaba ahora, aunque algunos jóvenes hoy se pelaban al ras. Como una gracia me dijo que si yo fuera su hijo tambien me hará pelar al cero.
En ese momento mi cabeza hizo como un CLICK y me pregunté a mi mismo por que no podria ser?
Le pregunté donde se cortaba el pelo hoy y me nombró una peluqueria antigua que yo conocia por estar cerca de casa pero a la que, obviamente, nunca había ido. Es más, me dijo que en esos días ya tenía que ir por su corte de pelo, entonces fue cuando me comentó si quería ir con él.
En un primer momento me negué, luego dudé, y por ultimo me decidí y le dije que podía probar volver a mi infancia. Se puso muy contento y por el brillo de sus ojos supe que había logrado lo que quería: llevarme con él al peluquero.
El sábado pasado llegó el dia. A la mañana temprano, despues del desayuno, mi abuelo me dijo que ya ibamos a salir. Mi viejo, con cara de sorpresa preguntó donde ibamos y mi abuelo le contó. Mi viejo , con una sonrisa medio burlona, me dijo: jajaja...por fin vas a quedar como un hombre....
Cuando llegamos a la peluqueria mi estomago estaba duro de los nervios. Hacia años que no visitaba una peluqueria de epoca. Entramos y fue como entrar en el tunel del tiempo.Parecia que todo había vuelto a los años 40 o 50.
El mobiliario, el viejo sillon de peluquero, las herramientas de trabajo e incluso el mismo peluquero envuelto en un delantal blanco casi hasta la rodilla daban la sensación de que el tiempo se habia detenido.
Mi abuelo saludó cortesmente al peluquero y nos ubicamos a esperar porque habia un cliente en el sillon que estaba recibiendo un corte de epoca.
Tambien el cliente era conocido de mi abuelo por lo que se trenzaron en una conversacion junto con el barbero. Yo miraba todo a mi alrededor y , la verdad, queria huir de ese local.
El corte llegó a su fin y se desocupó la silla. El peluquero preguntó quien se iba a cortar y mi abuelo tomó asiento en el potro de torturas.
La típica sabana blanca lo cubrio de inmediato. No hubo instrucciones para el corte. En 20 minutos mi abuelo fue rapado sin contemplaciones.
Cuando bajó del sillón le dijo al peluquero que yo tambien me iba a cortar. El tipo miró medio sorprendido porque, imaginé, que ninguna persona joven se hubiese atrevido a cortarse el pelo allí.
El peluquero me invitó al sillón y me capeó. De frente al espejo yo esperaba lo peor. Estaba arrepentido del paso que iba a dar.
Cuando preguntó por el corte mi abuelo se adelantó y tomo el control de la situacion.


- Juan...mi nieto busca un corte cortito...dijo.
Yo lo miré por el espejo como resignado.
- Cortito, como? dijo el peluquero...
- Hacele una Americana. fue la respuesta.

Yo me quería morir. Miraba todo mi pelo como despidiendome de él.
El peluquero pareció disfrutar la orden que se le habia dado, solo dijo: ¨ Muy bien, bien cortito entonces.

Me peló toda la cabeza con una de esas maquinas manuales. La nuca y los costados estaban al ras. Con tijera me cortó el pélo de arriba hasta dejarlo bien corto. Despues de cepillarme con un cepillo de madera cargado de talco le preguntó a mi abuelo ( a mi me ignoraba por completo porque el tipo sabía quien era el que tenía el mando) si le parecía bien el corte.

- Está bien así, Miguel ( nombre de mi abuelo) ?
- Se puede mas cortito?
- Mirá, le pasé la UNO por la nuca, si queres mas corto uso la CERO?
- Sí, pasale la CERO así le queda mas terminado.

Yo quería llorar pero, con un nudo en la garganta, me contuve.
Ví al peluquero agarrar otra maquinita mas pequeña y, otra vez apoyandola en mi nuca, me la hizo correr hasta la coronilla. Me sujetaba la cabeza hacia abajo para que la maquina llegara hasta el cuero cabelludo al ras. Repitio en los costados que ya casi no dejaban ver pelo.
Me pasaba la maquinita casi obsesivamente. Cuando terminó volvio a preguntar:

- Querés que le pase la #000 ?
-No, dejalo así si no se va a poner a llorar....jajaja

Me afeitó los bordes de la nuca y las sienes , incluso detras de mis orejas y me volvio a plumerear con talco. Me puso un espejito de mano en la nuca y me mostró el corte por detras. No lo podia creer. Estaba mas rapado que cuando me cortaban el pelo de niño.
Me sacó la tela blanca y me dijo que me esperaba el mes siguiente. Bajé del sillón acariciandome la nuca absolutamente rapada. Era una extraña sensación. Mi abuelo pagó y volvimos a casa.
Demás está decir las cargadas de mis hermanas y la alegría de mi viejo al verme totalmente pelado.
Ahora tendré que aguantar un par de meses hasta que crezca un poco, pero bueno...aunque me arrepentí, el corte fue bastante excitante.






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