Site has been fixed!!
A long task - it had to be re-written after upgrade to new server!

5194 Stories - Awaiting Approval:Stories 1; Comments 2.
This site is for Male Haircut Stories and Comments only.

Un corte en la estacion by BuzzmeHT


Me habia tocado viajar el fin de semana por trabajo. La verdad es que me hacia falta un corte de pelo desde hacia bastante, pero no habia tenido tiempo. Y la vuelta no pintaba mejor, tenia toda la semana llena de reuniones importantes.
Tenia una hora entre enlaces de trenes y aproveche para recorrer la estacion buscando algo que comer, siendo domingo por la tarde estaba casi todo cerrado. Me sorprendio ver encendido el luminoso de una pequena barberia a lo lejos.

Me acerque, haciendo que miraba el escaparate de enfrente para observar la barberia desde el reflejo. Parecia un lugar clasico, no una barberia moderna intentando emular el pasado sino una peluqueria de toda la vida. Pero bien mantenida, impoluta.

Dentro contrastaba la juventud del barbero que estaba cortandole el pelo al unico cliente del local. El barbero iba con camisa blanca y corbata y pantalones negros, a juego con el pelo que llevaba bien rapado en los laterales y la nuca y repeinado con gomina hacia atras en la parte de arriba. De nuevo, nada moderno, ni un fade ni un undercut. Clasico, tradicional. Y, juzgando por su nuca, un corte que habia sido aun mas corto, porque ya se notaba el crecimiento del pelo.

Aunque habia dos sillones, no parecia haber nadie mas trabajando, al menos hoy. Inspeccione el corte que estaba haciendo el joven barbero. El cliente parecia llevar un corte parecido al mio clasico, de negocios, ni muy largo ni muy corto. Vi al barbero pasando la maquinilla por la patilla, empezando el corte. Le pregunto al cliente con un gesto si estaba bien y siguio pelandole. Mire el reloj y luego mi pelo en el reflejo. Arriba no estaba muy largo, tres dedos en el flequillo, ademas los rizos disimulaban bien la falta de mantenimiento. El problema eran los laterales, que eran casi imposibles de peinar cuando estaban mas largos de dos dedos, los rizos se quedaban de punta hacia afuera y me daban un aspecto dejado. Necesitaba un buen corte, y esa podia ser mi mejor opcion. Decidi preguntar si me daba tiempo antes de coger el tren. Ni si quiera mire las resenas antes.

Un tintineo anuncio mi entrada en la barberia. El joven peluquero me saludo y procedio a cambiar el numero de la maquinilla antes de volver al mismo costado y seguir pelando al cliente de la silla.
Salude y pregunte si tenia tiempo para cortarme antes de que saliese mi tren. El barbero me pregunto mi destino, fue entonces cuando repare en una pequena pantalla que habia en la pared con la informacion de salidas y llegadas de los trenes. "Tenemos tiempo de sobra. Y si vemos que sale, pasamos la maquina rapido y listo". Ahora si levanto la mirada y me guino el ojo. Sonrei, entendiendo que era una broma.

Deje la maleta a un lado y me sente a esperar. El barbero termino el lateral y metio la maquina por la nuca, sin dejar de subir hasta la coronilla. Me quede blanco al ver caer todo el pelo del tio de la silla, de golpe, al suelo. Le estaba metiendo la cero. Me pregunte que seria lo que habia pedido el cliente, que en ese momento estaba leyendo la seccion de negocios del periodico sin hacerle caso al corte. El barbero me intercepto la mirada en el espejo y siguio rapando al tio de la silla moviendole la cabeza a su antojo. Con movimientos bruscos, deliberados, dominantes. Un peluquero de los de toda la vida.
Decidi en ese momento que quizas era buena idea mirar las resenas de Google. Busque y respire aliviado al ver 4,5 estrellas. Todos alababan los cortes de los dos peluqueros que regentaban la barberia. Al parecer eran padre e hijo. Me pregunte si hoy libraba el padre. Las ultimas resenas eran todas positivas pero, por intuicion, filtre las resenas negativas para leer las peores opiniones. En ese momento sono el tintineo de la puerta.

Acababa de entrar un barbero mayor, de unos sesenta anos, pero muy bien conservado, bastante en forma. Con el mismo uniforme, y con un corte de pelo todavia mas rapado que el barbero joven. Los laterales y atras con la uno y arriba no sabia decir si le habian pasado la maquina o la tijera. Con la cara perfectamente rasurada, como su hijo. Que es probable que fuese el autor de su corte de pelo.

El barbero padre entro con un cafe y se lo ofrecio al cliente que estaba pelando su hijo. Para aquel entonces, el barbero joven habia girado la silla y el cliente ya no estaba de cara al espejo. El tio tenia los laterales y la nuca al ras, hasta arriba. Solo se veia piel virgen y blanca, con el cuero cabelludo completamente descubierto. Por que se estaria pelando asi un tio vestido de traje como yo? Era verano, hacia calor, pero me parecia un cambio demasiado radical para el corte con el que habia empezado. La parte de arriba seguia estando larga y peinada hacia un lado, me pregunte como iba a continuar el corte, pero el barbero mayor me saco del trance.

"Tome asiento, joven". Me indico que me sentase en el sillon que estaba vacio. El joven barbero le puso en contexto "El caballero va en el tren de las 17". El barbero mayor sonrio mientras sacudia la capa y me apremiaba dando unos golpecitos en el cuero del sillon "Bien, entonces tenemos tiempo para dejarle perfecto".

Colgue la chaqueta y me afloje la corbata para abrirme la camisa y dejar la nuca al descubierto. Tome asiento, inquieto, mientras mi barbero me ponia un papelito en el cuello y me apretaba bien fuerte la capa. Me recordo a cuando iba a la barberia de mi barrio de pequeno. El barbero me hizo la pregunta de rigor, ese tipico, abstracto e impredecible "Que hacemos hoy?". Visto lo visto, conteste que solo queria un ajuste de los laterales, porque me costaba mucho peinarlo cuando estaba largo. Que arriba solo las puntos. Senti como el barbero me juzgaba con la mirada y miraba el desastre que tenia en la cabeza, pero sonrio y respondio con un amable "Lo que diga el senor, un retoque y le dejamos como nuevo".

En ese momento sono el telefono y el barbero mayor se disculpo y fue a cogerlo. En el espejo vi al cliente del otro sillon, irreconocible. El joven barbero estaba atacando la parte de arriba con peine y tijera, pero quizas hubiese escapado mejor si le hubiese metido la maquinilla porque estaba levantando los mechones y cortandolos casi con sana. El cliente de la silla debio de sentir algo, porque puntualizo que lo queria corto, pero que se pudiese peinar para el lado. El joven barbero parecio molesto por la indicacion, pero le aseguro que se lo iba a dejar perfecto. Aproveche para sacar el movil y mirar las resenas de una estrella que habia filtrado. La primera que vi estaba escrita en mayusculas "TODAS LAS RESENAS SON FALSAS. ES UNA TRAMPA PARA TURISTAS Y GENTE DE PASO, LOS PELUQUEROS SON UNOS SADICOS, SOBRE TODO EL JOVEN. A MI ME HICIERON..."
No pude seguir leyendo porque en ese momento oi un click y el inconfundible sonido de la maquinilla. "Necesito que deje el movil caballero, y que me agache la cabeza". El viejo barbero no espero, sino que me puso la mano en la coronilla y empujo mi cabeza hasta que mi barbilla se clavo contra mi pecho. Antes de que me diese cuenta senti la maquinilla, fria, presionando con fuerza contra mi nuca y subiendo. Sin parar. Hasta la coronilla. Se me seco la boca. El frio solo podia significar una cosa la cuchilla al ras. Como el otro cliente. No podia moverme, no podia reaccionar, ya no habia nada que hacer. Me esperaba el mismo futuro?

Observe los movimientos de mi verdugo, lentos, metodicos, no como los de su hijo. Todavia estaba trabajando en la nuca y no podia ver el destrozo que me estaba haciendo.

Un pitido de alerta sono desde la pantalla de informacion, y en la megafonia de la estacion. Habian cambiado un tren de via y comenzaba el embarque. Al parecer era el tren del cliente del joven barbero, que le pidio que se apresurara a terminar el corte porque no queria perder el tren. El joven peluquero le dijo que tenia tiempo de terminar, pero el cliente insistio en que se diese prisa. "Pues solo tenemos una opcion entonces..." El joven barbero volteo el sillon y le enseno el estado del corte. Media cabeza estaba pelada en la parte de arriba. Con un flequillo bastante corto pero que todavia se podia peinar para el lateral. La otra mitad estaba todavia sin tocar. El cliente miro al barbero y luego a la pantalla de informacion que parpadeaba con un "EMBARCANDO" en rojo. El barbero le dijo que esa via estaba en otra planta y que tenia el tiempo justo para llegar si le dejaba terminar el corte. El cliente insistio en que no podia perder el tren, porque tenia que coger un vuelo. El barbero suspiro y cogio de nuevo la maquinilla cambiando la guia "Asi no te puedo dejar. Pasamos un numero larguito por arriba, que ahora en verano tampoco viene mal". El cliente entre la espada y la pared, tampoco tuvo tiempo de contestar, porque ya le estaba pasando la maquina por el centro de la cabeza. El flequillo cayo sobre la capa al instante. Recorde entonces la broma del joven barbero "Si no da tiempo, pasamos la maquina". Una profecia autocumplida. Parecia que le estaba pasando la 4 o puede que la 3 directamente. Me pregunte si de verdad no tenia un numero mas alto. Vi que la maquinilla era una Oster y que estaba usando una guia de metal. Me pregunte si, a lo mejor, eso era lo que estaba sintiendo yo en mi cabeza. El metal de la numero cuatro y no de la cero. Mire mi reflejo, todavia sin cambios porque mi barbero seguia repasando mi nuca. En ese momento cambio al lateral y me temi lo peor. Una buena cascada de pelo cayo en mi regazo pero... no vi mi cuero cabelludo en el espejo. Es mas, vi bastante pelo en mi cabeza. Probablemente mas del que le estaba dejando en la parte de arriba el joven barbero al otro cliente. Respire aliviado. De hecho, me lo estaba dejando casi que mas largo de lo que me cortaba yo las patillas normalmente. Por regla general, pedia que me lo apurasen bien porque, si no, no me dura nada el corte. Pero no sabia si decir algo o no. Mejor no tentar a la suerte.

El joven barbero sacudio la capa y el cliente le entrego un billete y le dijo que se quedase el cambio mientras salia corriendo por la puerta. Entre los laterales al cero y el rapado de arriba, me recordo a la pelicula de "Jarhead". La de los marines. Menuda rapada le habian metido, la hubiese pedido el o no. La verdad es que ya nunca lo sabria, porque con las prisas el cliente no habia dicho mucho antes de irse.

El joven barbero empezo a barrer la montana de pelo, pero su padre lo paro. "Hijo, te quedas tu este cliente? Que ha llamado tu madre. Se ha dejado las llaves otra vez. Bueno, si al caballero no le importa, claro". Los dos me miraron, casi por obligacion, porque tampoco tenia muchas opciones en ese momento. Me plantee si podia mentir y decir que me dejasen asi, que mi tren iba a salir ya. Pero la pantalla indicaba que quedaba media hora todavia. El joven barbero respondio por mi "No te preocupes, que he oido como lo querias. Veras que buen corte hacemos".

El padre se disculpo y se marcho apresurado y yo me quede con el hijo. En mi mente resono la resena de Google "El joven barbero es el peor". El chaval me sonrio y me paso la mano a contra pelo por la nuca. "Entonces un retoque, no? Asi como te lo estaba dejando mi padre? Porque con tu densidad no va a durar nada, tienes pelo para dos cabezas". Yo me mire en el espejo. Era verdad que seguia viendose largo y, con los rizos, no me iba a durar presentable ni dos semanas. "Yo te cortaba bien los laterales y atras, y mas con este calor". Me tento la idea. Pense en que pasaria si le daba via libre, y si acabaria yo tambien con un corte de marine. No queria que me terminase rapando, pero es verdad que el corte que le iba a hacer al otro tio antes de meterle la maquina por arriba me habia parecido increible. Brutal, sadico, pero siempre habia querido hacerme algo asi afeitado por detras y por los lados y lo justo para peinarme con gel fuerte por arriba. Valore si ese corte pegaria con el traje de cayetano que llevaba. Era una locura.

El joven barbero seguia esperando una respuesta. No me salian las palabras, creo que sintio el titubeo y fue a matar. "Por las proporciones de tu cara te iba a quedar mejor". Me agarro el pelo de los laterales y tiro con cuidado pero con firmeza. "Es que todo este pelo te ensancha la cara." Yo seguia si poder decir nada. "Mira, te voy a hacer el corte que creo que te puede quedar mejor. Y ya sobre eso, negociamos".

Le estaba dando carta blanca con mi silencio. Quise gritar que queria solo un retoque, pero una parte de mi queria ver que pasaba. El desastre. En realidad no me gustaba el estilo que llevaba, pero lo habia mantenido durante anos por no salirme de la zona de comfort. Por el que diran. No queria parar a ese barbero sadico, fuese cual fuese su plan.

El joven barbero me guino un ojo y procedio a girar la silla para que no pudiera verme. Todavia estaba a tiempo de detener esa locura.

El metal de la cuchilla hizo contacto con mi nuca otra vez. De nuevo con un numero desconocido, aunque podia imaginarmelo. La experiencia fue completamente distinta esta vez los movimientos eran agresivos, bruscos, como los del barbero de mi infancia que habia sido peluquero militar. El tambien me pelaba a su gusto, que era el mismo que el de mi padre. Aunque nunca me rapo al cero. Senti la maquinilla repasando una franja hasta casi la coronilla. Iba a ser esa la primera vez que me rapasen al ras?

El joven barbero trabajaba rapido, frenetico, tanto que, hasta con la potencia de la Osters senti como me arrancaba el pelo mas que cortarlo. Me queje con un grunido casi imperceptible "Perdon, no quiero quedarme a medio corte otra vez. Me gusta terminar bien mi trabajo", se disculpo. Me pelo a la misma velocidad los laterales y, para mi sorpresa, me giro hacia el espejo para que pudiese verme.

El pelo largo, rizado y engominado de arriba estaba intacto... y los laterales habian sido arrasados, pero no tanto como el anterior cliente. Probablemente me habia metido el 2. Muy alto, casi como si fuese el corte de un cani, pero todavia era salvable. "Como vamos por ahi?" Me pregunto. No pude evitar sentirme aliviado y decepcionado a la vez. Lo mismo el anterior cliente le habia pedido la cero, que barbero rapa a un cliente sin que el quiera?

El joven barbero debio de notar mi decepcion porque se preocupo "Que lo mismo me he pasado. Perdona." Yo negue "No, no, esta bien. Si llevo tiempo que queria algo mas corto". Eso le envalentono "Mas corto? Ah, bueno. Entonces seguimos, tio, que tampoco me atrevia yo a mas". Esta vez no me dio la vuelta. Los siguientes minutos pasaron como a camara lenta como si fuesen un sueno. Porque desde el momento en el que le quito la guia a la Oster y me la metio un par de centimetros por detras del flequillo creo que deje hasta de respirar.

Solo podia mirar, en shock, como me rapaba al cero la parte de arriba de la cabeza. Dejando a penas un borde de pelo delante. Cogio un peine y me corto el flequillo casi al ras, peinandolo hacia atras. Tomandolo de referencia, fue arrasando con todos los rizos de la parte de arriba, dejando el pelo cada vez mas corto segun se acercaba a la nuca. Integrando la franja que habia dejado al cero en la parte de arriba en el corte, creando un cepillo perfecto, milimetrico, sin resto alguno de rizos. Me miro en el espejo antes de abandonar el peine y proceder a pelarme al cero la nuca y los laterales hasta arriba, uniendo con la cero la nuca y la franja de arriba.

Creo que no pude reaccionar porque no procesaba lo que estaba viendo. No era yo. No me reconocia. Senti la mano del barbero sobre mi cuero cabelludo desnudo y me estremeci. El seguia igualando el pelo, conectando todo, creando un cepillo cuadrado, perfecto, y recortando todo lo que podia, apurando cada pelo al maximo pero sin perder la forma. Me repaso los laterales antes de volver a la franja de arriba y ensancharla un poco mas con la cero. Paso la mano comprobando su trabajo, casi como una caricia. "Quince minutos. Nos da tiempo entonces. Que todavia queda lo mejor". Agito un bote que pense que era de laca. Lo siguiente que senti fue el frio del menthol en la piel. Me estaba poniendo espuma de afeitar en los laterales, la nuca, la cara y... termino aplicandola en la franja que me habia rapado arriba.

Me miro mientras afilaba una cuchilla de afeitar en la tira de cuero que colgaba de la silla. Me iba a afeitar casi toda la cabeza. Y yo no podia o no queria decir nada. Nunca habia sentido algo parecido. Cada nervio de la piel parecia reaccionar al roce. El tacto de su piel contra mi piel afeitada era abrumador. No queria que parase. Pero cuando llego a la franja de arriba casi exploto. Se me notaba hasta con la capa tapando el pantalon. El joven barbero lo vio y ahogo una risa. Note un roce contra mi hombro que me dijo que estabamos compartiendo ese momento. Me reclino y me rasuro la barba de tres dias sin preguntar, dejando un bigote que yo no habia pedido. Pero que gustaba. Creo. El barbero habia hecho lo que habia querido conmigo.

Un pitido sono en la pantalla segun incorporaba el sillon y veia el resultado final. "Justo a tiempo", dijo con una sonrisa. "Aunque me se de memoria ya todos los horarios. Siempre calculo bien". Volvio a guinarme el ojo mientras sacudia la capa y me ayudaba a ponerme mi chaqueta.

"Te pondria gomina, pero asi de rapado no se te va a mover ni un pelo fuera de sitio. Eso si..." El joven barbero me cerro el boton de arriba de la camisa y me ajusto la corbata con fuerza, como si fuese la capa de barbero. "Ahora si, perfecto". Saque un billete "Invita la casa. A este. Pasas mucho por aqui?".

Le respondi que iba una vez al mes, mas o menos. Me dio una tarjeta de la barberia. "Llevo yo nuestro instagram. Escribeme la proxima vez que vengas por aqui. Y ya veremos como te pelo". Asenti. "Y despues de dejarte guapo, nos tomamos algo. Soy Alvaro, encantado". Alvaro me guino el ojo una ultima vez mientras salia por la puerta. Me cruce con otro chico joven, con mechas y rollito surfero que iba a entrar en la barberia". Me pregunte como le pelaria a el Alvaro, me encantaria quedarme a verlo.

Subi a la planta de arriba a coger mi tren, mirando mi reflejo todo el rato. Flipando con el militar vestido de traje que me devolvia la mirada. Acostumbrandome al tacto de mi nuca rasurada por primera vez en mi vida. Sabiendo que no seria la ultima vez que me afeitase. Deseando volver a esa silla.

Cruce el control de pasajeros mientras oia las quejas de una senora, protestando porque que el tren de Sevilla siempre se retrasaba. Sonrei al ver al primer cliente de Alvaro esperando todavia para embarcar en el tren de Sevilla, pasandose la mano por la cabeza, buscando un flequillo fantasma que ya no estaba alli.

Me sente en el tren y abri el instagram de la peluqueria. Todos los cortes era militares, aunque el mio era el mas bestia con diferencia. Me lo tome como un cumplido. Me hice un selfie tocandome la nuca y se lo mande por privado "Vuelvo en tres semanas".

Despues abri las resenas de Google 5 estrellas. El mejor corte de mi vida. Alvaro sigue las instrucciones al pie de la letra. No te arrepentiras de pasar por alli.



Your Name
Web site designed and hosted by Paul Southcott © 2000-2026