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Pedro, el barbero by Miguelito


Siempre me he puesto nervioso al ir a barbero. Recuerdo cuando era pequeño e iba con mi madre, me dolía la tripa solo entrar en la barbería y escuchar al barbero como decía: "No te van a conocer ni en tu casa". Al hacerme mayor, la situación ha empeorado, especialmente desde que he empezado a perder pelo en la coronilla. Cada vez que voy al barbero es un suplicio y hace seis meses que no voy a cortarme el pelo, pero el fin de semana he quedado con unos amigos y sé que si voy con estos pelos van a fijarse en el mal aspecto de mi pelo y se burlarán de mí todo el rato, así que hoy he decidido que iré al barbero.

Estando en Barcelona he ido a muchos barberos, pero ninguno me gusta de verdad, pero han abierto cerca de mi casa una pequeña barbería llamada "Barbería Pedro", solo tiene un barbero que imagino que se llama Pedro, tiene unos 50 años y el pelo peinado con raya al lado y bigote recien cortado. Lo suelo ver cuando voy hacia mi casa, ya que suele estar fumando en la puerta de su barbería. Lleva un estilo clásico, así que imagino que sabrá cortarme el pelo de una manera clásica, he decidido que pediré un 4 a los lados y arriba darle forma, nada muy exagerado.

Bajo a la calle y entro en la barbería, no hay nadie, solo está Pedro leyendo una revista, se levanta y me mira, yo le pregunto si podría cortarme el pelo y me dice que sí, me hace un gesto para que me siente en la silla del barbero y yo lo hago, estoy muy nervioso, el corazón me da a mil, pero no hay marcha atrás, necesito cortarme el pelo será peor. El barbero me pone la capa y me peina el pelo, noto algún tirón, el barbero se sonríe y me pregunta: "¿Cómo lo quieres? ".

Yo, nervioso como si me jugara la vida, le digo lo que había pensado: "lados al 4 y arriba cortarlo un poco, para peinarlo de lado". El barbero se sonríe y me contesta: "Perfecto señor". Pedro abre un cajón y saca una máquina, yo me veo en el espejo, estoy realmente horrible, el pelo está muy descuidado y el flequillo me llega a los ojos, además en la parte de la barbería hay un espejo y puedo ver como mi coronilla clarea, pienso que la situación no puede estar peor. De repente, oigo la maquina y el barbero la acerca a mi oreja, empieza a cortar y veo como largos mechones de pelo empiezan a caer, después sigue por el lado derecho y la parte de atrás, largos mechones de pelo van cayendo sobre la capa. Cuando apaga la máquina, Pedro me mira y comenta: "Te hacía falta un buen corte, hermano". Yo me sonrío y observo como llevo un improvisado undercut.

Pedro, sin perder tiempo, me humedece el cabello, lo que permite que se vea que arriba he perdido mucha densidad, y en 30 segundos, coge unas tijeras y empieza con la parte de arriba, el pelo está realmente largo y el barbero va agarrando un mechón tras otro, cortando aproximadamente unos 3 cm. , de repente me pregunta: "Quieres que te marque la raya o prefieres algo más natural?". Yo, algo más relajado, le digo que prefiero algo más natural y el barbero enciende el secador hasta dejarme perfectamente peinado. Al final, coge el espejo pequeño y me enseña la parte de atrás, todo perfecto, aunque me da la impresión de que la coronilla se ve aún más y me impacta verme el pelo tan corto. "Todo perfecto, gracias", digo con una sonrisa.

"Muy bien chaval"; me dice Pedro, parece que va a quitarme la capa cuando me pregunta: "¿Me permites una sugerencia?". Yo me quedo muy sorprendido pero afirmo con la cabeza. "Tienes el pelo algo estropeado y te clarea un poco... yo si fuera tú lo cortaría un poco más, creo que te verás mejor... pero es decisión tuya, si lo prefieres así, no hay problema.

Yo no sé que hacer, el barbero me ha dejado muy bien y parece que sabe lo que hace... así que me armo de valor y le digo: "Vale, un poco más..." El barbero me despeina un poco en plan divertido y vuelve a coger la máquina, cambiando esta vez el peine de la máquina, en cuanto lo veo, me arrepiento pero no hay marcha atrás, el barbero empieza a trabajar y el pelo vuelve a caer, ahora si se puede ver mi piel. El barbero ve mi cara de terror y me dice: "Es la número 2, te va a quedar muy bien chaval". Cuando termina me impacta ver ese pelo tan rapado pero no me disgusta.

Después, vuelve a humedecerme el pelo y enciende el secador, peinándome el pelo hacia atrás, no me disgusta y me queda más moderno, así que me sonrío. "¿Ya está?", pregunto sonriendo. El barbero me contesta que aún no, pero ya no queda mucho. De repente, coge la maquina y un peine muy grande y empieza a cortarme la zona del flequillo desde arriba, yo le miro extrañado y me dice: "Este peina es un flattoper, sirve para hacer el flattop, relájate que te va a quedar espectacular". El barbero sigue cortando y mi pelo sigue cayendo, dejando de punta la parte de delante y dejándolo más corto en la zona de la coronilla. Yo estoy muy asustado pero no hay marcha atrás. Pedro sigue y sigue cortando hasta que apenas quedan 4 cm en la parte delante y menos de un cm en la zona de la coronilla.

Parezco otro, jamás me había imaginado con un pelo así, pero me gusta lo que veo. Sin avisar, el barbero pilla otra vez la maquina y vuelve a pasarla por los lados y atrás, esta vez con la 0, cuando veo como cae todo el pelo tengo ganas de llorar, aunque a la vez estoy disfrutando. El barbero me rapa sin piedad y parece muy concentrado en su trabajo.

Tras unas últimas pasadas de la máquina, el barbero vuelve a encender el ascensor y me peina una vez más, usando cera para que queda aún más punta. Cuando termina, me enseña el resultado, los lados y atrás están al 0 con un landstrip en la parte alta que va desde el 0 de la coronilla hasta algunos mm. en la parte central, el flattop es cortito en la parte superior y de tipo cuadrado.

Yo no sé que decir y Pedro se pone a hablar: "Sé que habíamos quedado en algo más discreto pero he visto que te iba a quedar de lujo y no he podido resistirme, además así disimulas la coronilla y estás genial, por supuesto, el corte es gratis, pero espero que vuelvas". Yo le digo gracias y me voy asustado, cuando llego a casa y me veo en el espejo del ascensor no puedo creer lo que veo, Pedro me ha convertido en un hombre nuevo".





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