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Control marital by MiguelA.


Cada vez que es mi tiempo de corte de pelo surgen las mismas discusiones.
No me gustan los cortes extremos (ya los he sufrido en mi niñez y adolescencia cuando mi padre me arrastraba a la peluqueria del barrio y le pedia al peluquero la tipica "americana". Era una tragedia).

Ahora, adulto, llevo el cabello corto pero sin dejar ver el cuero cabelludo, sin embargo, cuando llega el momento y debo visitar al peluquero me sigo estresando como cuando era niño.
Por suerte habia encontrado hacia ya algunos años la peluqueria justa. Nada del otro mundo....una peluqueria clasica de caballeros donde me encontraba comodo y el peluquero ya no necesitaba indicaciones y yo salia conforme con mi corte aunque la llegada a casa siempre terminaba con la desaprobacion de mi mujer.

Ella aborrecia mi corte argumentando que ya no daba con mi edad. Al principio yo no le daba demasiada importancia hasta que en un par de oportunidades decidio acompañarme como si llevara a alguno de nuestros hijos, ahora grandes.

Yo salia con cortes mas cortos que los habituales, mas alla de la vergüenza que me daba entrar con ella a la peluqueria ante la mirada de algun que otro cliente.
Estas visitas no eran a mi peluquero de siempre sino que se dieron en algunas visitas a la casa de mis suegros y alli me llevaba al peluquero donde se cortaba su padre.

Despues de algunos meses me tocaba el corte asi que ayer por la mañana me prepare para salir. Durante toda esa semana ya me venia diciendo que esperaba para cortarme el pelo asi que cuando le dije que iba a la peluqueria me pregunto, un tanto autoritariamente, a donde iba a ir? Le dije que iba donde iba siempre, a lo de Don Eduardo...

- Otra vez ahi?- pregunto.
- Si...donde queres que vaya?
- Que te lo corte mas corto, eh?...si no te llevo a lo de mi viejo.
- No me jodas - le dije....y sali

Me subi al auto y me fui.
Yo sabia que lo que me decia no era una amenaza hueca. Sabia que lo iba a hacer y que, volviera como volviera iba a terminar saliendo con la suya.
Yo no tenia ninguna intencion de volver al sillon de aquel viejo carnicero que me habia asesinado un par de veces.

Pero a los diez minutos, al llegar a la peluqueria supe que algo no iba a salir bien. La peluqueria estaba cerrada. Me queria morir. Pregunte en el kiosco de al lado y quien atendia me dijo algo sobre un viaje que habia hecho el peluquero, Mi cabeza empezo a dar vueltas. No podia volver asi a mi casa porque sabia cual seria el final.

Me subi al auto y me puse a pensar que seria lo mejor. Cualquier otra cosa era mejor que volver con mi mujer al peluquero de mi suegro. Bajé del auto y volvi al kiosco.
Le pregunté al kiosquero si conocia otra peluqueria , que no fuera uno de los modernos salones que abundaban.
Pensó y me indicó una que no estaba tan lejos. Le agradeci y sali para alla.

Despues de cinco minutos la encontré gracias a un polo barbero que sobresalia de la pared. Se me hizo un nudo en el estomago. Otra vez los nervios de muchos años atras. Me molestaba el cambio y el hecho de tener que volver a dar indicaciones para que despues te corten como quieran.

Estacione enfrente del local y me quede mirando hacia el interior aprovechando la falta de cortinas del ventanal : PELUQUERIA RAMIREZ - CABALLEROS Y NIÑOS.

Se veia un solo sillon ocupado por un cliente cubierto con una gran tela blanca. El peluquero parecia ya estar en edad de jubilacion. Medio retacon y algo pasado de peso, vestido con chaqueta celeste corta, y detras de unas gafas de marco negro, estaba peluqueando al cliente de la silla.
Parecia haber gente esperando pero el resplandor del sol contra el vidrio no dejaba ver bien el otro ala del local.
Tome coraje y bajé del auto. No tenia otra salida.

A punto de abrir la puerta observé que, efectivamente, habia dos personas esperando. Un adulto mayor y u pibe de unos 12 o 13 años.
Entré y un llamador sobre la puerta dio aviso de mi llegada. Salude, recibi la devolucion y me sente a esparar mi turno. Una charla sobre politica tenia a todos involucrados. Solo yo y el chico estabamos en silencio. Se me ocurrió pensar que los dos teniamos los mismos miedos.

El peluquero siguio con el corte y , en un momento, me atacó el panico cuando lo vi esgrimir una maquina de cortar el pelo de las antiguas...esas plateadas con una mariposa de ajuste, que ya crei desterradas. Me trajo los recuerdos de mis antiguos cortes de pelo. Juro que me quise levantar e irme, pero trate de tranquilizarme recordandome que no tenia otra solucion. Mi mente me llevó a maldecir a mi mujer y a mi mismo....ella no tenia ningun derecho a decidir sobre mi corte.

El cliente ya estaba por abandonar el sillon. El peluquero le emprolijaba los bordes con la navaja recta que habia templado en un cuero que colgaba de uno de los apoyabrazos del sillon.
Le quito el excedente de agua jabonosa con una toalla y le aplico una buena dosis de talco con un cepillo de cerdas duras y blancas.
Desabrocho la capa, la sacudio con fuerza en el aire y llamo al chico al sillon. El adulto mayor lo acompañó al "cadalso" y ahi supe que venian juntos.
El pibe, de inmediato, vio volar la sábana por delante de él para quedar cubierto por completo. A traves del espejo se podia ver su cara de resignacion. Estaba al borde del llanto.

- Que hacemos con este melenudo ?
- El padre lo quiere rapadito. Antonio.- dijo el adulto, que seria su abuelo.
- Asi me gusta - dijo el peluquero mientras elegia sus herramientss,

Sin tener arte ni parte, me compadeci del pibe.
De frente al espejo iba a soportar la humillacion de ser despojado de su cabellera.
Maquina en mano y con lo que parecia ser una sonrisa cargada de sadismo, el peluquero le bajo la cabeza hasta pegar el menton contra su pecho y le apoyo la maquina en el nacimiento del pelo en la nuca y la empezo a subir lentamente hasta la coronilla.
Una franja rapada quedo dividiendo su cabeza en dos partes.

Casi obsesivamente le paso la maquinita por toda la parte trasera hssta dejarla totalmente al ras. Asomaba un cuero cabelludo absolutamente blanco.
Le pelo detras de las orejas y las patillas hasta las sienes.

Con tijera le corto todo el pelo de arriba hasta dejarlo muy corto.
La tela, cubierta de gran cantidad de pelo daba muestras de la masacre.
Le entalco la nuca y le dio una pasada mas con otra maquinita mas pequeña hasta dejarle solo el pelo a menos de medio milimetro.
Le sacudio la cabeza rapada con un cepillito y le desabrocho la tela.

La sacudio y me llamo a la silla de torturas.
Me envolvio y, despues de cobrar por el servicio anterior, me tomo de los hombros y me dijo:

- Ud dira. Como lo cortamos?.

Yo me veia al espejo y me retumbaba en la cabeza la amenaza de mi mujer.
Mientras me alisaba el pelo con el peine, tome coraje:

- cortito- le dije.
- cortito como?- replicó. - Maquina o tijera?- dijo.

Yo estaba con la mente en otro lado.

- Maquina- , le dije - Mas o menos como el pibe de recien-.
- ah, bien cortito, entonces....

Despues que dije lo que dije, me arrepenti pero ya estaba jugada mi suerte.

Veia a peluquero seleccionar las herramientas y , con el estomago hecho una piedra, no veia la hora de que terminara la tortura.

El peluquero se dio vuelta con maquina en mano haciendola funcionar amenazante en el aire. Me apoyo su mano en la parte superior de la cabeza y me la inclino hacia la izquierda con las puas de la maquina en la base de mi patilla derecha. Con un recorrido lento se llevo todo el pelo hasta la sien para luego descargar el mechon arrastrado en la tela que me cubria. Repitio doblandome la oreja y pelando hasta la parte superior. Mi lateral derecho estaba al milimetro. Dio la vuelta y repitio en el lateral iz
quierdo. Ya con los costados rapados me empujo la cabeza hacia adelante sosteniendola con firmeza con su mano en la cima. Senti cuando me apoyo el acero en la base de la nuca y con movimientos lentos pero continuos llevo la maquinita hasta la cima de la cabeza.
La capa iba amontonando en mi regazo todo el pelo cercenado por esa herramienta. No sé cuantas veces subio y bajo la maquina. Parecia no querer terminar nunca. Pelaba y pelaba casi obsesivamente.
Cuando le dio descanso a la cortapelos y yo me pude ver de frente en el espejo podia ver mi transformacion.

Me entalco la nuca y cepillo para barrer los pelos rebeldes.

Con una tijera recta me corto todo el pelo de arriba para dejarlo en general a un centimetro de longitud.

Habra visto mi cara desencajada en el espejo, porque mirandome a traves del espejo me dijo:

- Estaba larguito, eh?-
- Un poco- le dije.

Cuando volvio a mi con otra maquina le pregunte si iba a cortar mas y me dijo que iba a disimular la linea que habia dejado la #1. Imagine que iba a trabajar con la #0.
Otra vez la cabeza gacha y otra vez la maquina haciendo estragos. Ya casi no caia pelo. La llevo hasta la corona en varias pasadas. Se sentia sobre el cuero cabelludo la presion que le metia a la maquina.
Peló tambien los costados haciendo arcos detras de las orejas.
Me rasuro con la navaja el contorno de lo pelado y me puso talco para cepillar.
Me coloco por detras un espejito de mano para que pudiera ver su obra. Estaba totalmente rapado. Alcance a pasarme la mano a contrapelo por la nuca y senti en mis dedos el pelo al ras.
Desabrocho la capa , baje mirandome al espejo y le pagué. En el piso junto al sillon descansaba mi antigua cabellera.

Ya en el auto no podia dejar de mirarme acariciandome la nuca pelada.

Al llegar a casa tuve que soportar la risa de mi mujer que no podia creer lo que veia.












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