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el dia que conoci a Quiroga by jenrique


Inicio de los '70. Yo tendria 8 años.
Mi padre, siendo viajante, estaba ausente de casa en uno de sus viajes que en oportunidades duraban un mes o mas.
Recuerdo que el dia que se embarco le recordo a mi madre la atencion de mi cabello. Él era muy estricto en cuanto a eso , y por lo general, cuando me llevaba a cortarme el pelo le exigia a su peluquero una media americana para mi, y el viejo peluquero cumplia con la orden a "rajatablas". Yo salia con media cabeza rapada y peinado con gomina luciendo una raya sobre el costado izquierdo. Era un corte fuera de epoca. Mis amigos empezaban a dejarse crecer un poco el cabello y yo quedaba fuera de la orbita.

Mi madre era mas indulgente en ese sentido y , durante la ausencia de mi padre, me daba algunas licencias.
Ella me recortaba solo un poco el pelo para que no se desmadrara y se mantuviese prolijo. Yo estaba feliz.

Pero se aproximaba el dia de la vuelta de mi padre y me dijo que "hasta aqui habiamos llegado", era inevitable que me tenia que cortar el pelo algun profesional.
Intento que su peluquera, Doña Marta, me pudiera dar un corte un poco mas corto para que mi viejo no pusiera el grito en el cielo. No me queria llevar al peluquero de mi padre porque, segun ella, era un "pelagatos".

Pero ocurrio que la peluquera tenia cerrado su salon por problemas de salud. Alli se genero un inconveniente.

Como alternativa, mi madre, llamo a mi tio (hermano de mi padre) para consultarlo si se podia hacer cargo de llevarme a una peluqueria.

Mi madre me dijo que me preparara porque mi tio me pasaria a buscar y que, de paso, tambien llevaria a mi primo a cortarse el pelo.

Fue como un mal presagio. Mi primo , dos años mayor que yo, llevaba el pelo cortado al rape y yo me imagine lo peor.
Se lo hice saber a mi madre...no queria que me pelaran como a Sergio. Ella me tranquilizo diciendome que le daria indicaciones sobre el corte al tio.

Efectivamente cumplio. Cuando llegaron mi primo y mi tio las recomendaciones fueron "- no me lo peles como a tu hijo, por favor."
Tranquila cuñada.- fue la respuesta.

Nos subimos al auto y muy pronto estabamos estacionando frente a una peluqueria tradicional de caballeros y niños.
Bajamos del auto y entramos.
Un cliente estaba siendo atendido por el peluquero.
Parecia medio hosco y dominante.Durante el corte no habia charla. Solo se escuchaba el chick , chick de las tijeras y el sonido seco de una maquinita manual que se notaba que dejaba el pelo muy corto.

Nos sentamos a esperar y yo notaba a mi primo muy tranquilo leyendo una revista. Por el contrario, yo estaba bastante nervioso y no podia quitar mis ojos del trabajo del peluquero.

Al finalizar el corte, el peluquero , sacudiendo la tela blanca en forma amenazante, llamo al "proximo".

Coloco un suplemento en el sillon y mi primo se sento de frente al espejo.
De inmediato lo cubrio con una "sabana" que lo tapo por completo.
Mi tio dio la orden : - como siempre, Quiroga.-
- yo voy hasta el Banco y vuelvo....aquel otro tambien se va a cortar.-

Y quedamos solos con el viejo.
Empezo a pelar a mi primo con esa maquina terrorifica que le dejo la nuca en blanco en cinco minutos.

Yo me estaba preocupando porque mi tio no volvia para darle al peluquero las instrucciones para que no me rapara igual que a Sergio.

Mi primo ya estaba casi "despachado".
Le estaba terminando de afeitar el contorno del corte. Lo habia dejado totalmente pelado. Le paso un cepillo cargado de talco por la base de la nuca y detras de las orejas despobladas y le quito la capa.

Era mi turno y mi tio no habia vuelto. Estaba muy nervioso.
Quiroga me llamo y, al ver que mi altura no daba para el sillon, arrimo frente al espejo la silla de madera que se usaba para niños.
Me envolvio con la tela y mientras se encaminaba al mueble para recoger sus herramientas, casi llorando, le dije que a mi no me tenia que pelar tanto.

Le note una mueca burlona y me dijo:

- Mira vos...,quedate quietito y bajame la cabeza.
Mi primo le dijo que esperara a que viniera mi tio, pero nada sirvio.
El peluquero estaba decidido a darme un corte igual.

Mientras se dirigia a mi espalda esgrimiendo una maquinita que hacia funcionar en el aire en forma intimidante, yo sumisamente baje la cabeza casi resignado.
Me apoyo su mano en mi coronilla y la apreto con firmeza para evitar cualquier movimiento que yo pudiera hacer.

Apoyo la maquina en la nuca y lentamente pero sin pausa la fue llevando hasta la parte superior de la cabeza.
El pelo que quedaba sobre el cabezal de la herramienta lo volcaba sobre la tela y se amontonaba en la oquedad que formaban mis rodillas.
Iba repitiendo los movimientos en franjas paralelas, una junto a otra.
Yo solo tenia ante mis ojos la mata de pelo que se iba amontonando.

Cuando ya casi habia despejado mi nuca escuche la llegada de mi tio.

- Nooo, Quiroga, me hubiera esperado para cortarle a este.-

- Ud no me dijo nada.
- No era tan corto para él-
- Disculpeme, ud no me aviso...ahora no hay vuelta atras.-

Yo seguia con la cabeza gacha y la manota del peluquero arriba, pero por los dichos de mi tio me imagine lo peor.

- Bueno, ahora termine , pero si puede, de arriba no le corte mucho.

El peluquero siguio en la suya. Termino de pelarme la nuca y fue a los laterales.
Me inclino la cabeza a un lado y otro y desaparecieron mis modestas patillas y me despejo ambas orejas con la misma maquina, llevandola hasta la linea del peinado.

Ya con la cabeza erguida pude ver mi imagen en el espejo. Me habia masacrado. Las sienes estaban casi afeitadas. Mi cuero cabelludo dejaba ver la falta de sol. Recuerdo que llore.

Me cepillo la cabeza y me entalco, con un pompon blanco de una talquera, toda la nuca y las orejas.

Con tijera me corto el pelo de arriba hasta dejarlo acorde al pelado del resto de la cabeza.
Con una brocha enjabonada me unto las patillas, detras de las orejas y todo el borde de la nuca.

Templo una navaja barbera con un cuero y , sosteniendome la cabeza firmemente, me rasuro todo el contorno del corte.

Otra vez un cepillado y otra entalcada. Me peino con una gomina que extrajo con dos dedos de un frasco azul y me hizo un peinado con raya al costado, propio de los años '50.

Me libero de la tela y salte de la silla acariciandome la nuca absolutamente al ras.

Mi tio pago los cortes y volvimos a casa.
Mi madre al verme casi se desmaya. Le pregunto a mi tio por quê me habia hecho pelar tanto y la respuesta fue que habia sido un malentendido.
Mi madre me pasaba la mano a contrapelo por mi nuca como apiadandose de mi.

Al otro dia llego mi padre. Por supuesto quedo encantado con su hijo bien rapado. Mi madre le conto lo sucedido y asi fue como, a partir de ese corte, Quiroga fue mi nuevo peluquero.
Los sucesivos cortes fueron identicos pero iba acompañado de mi padre, o eventualmente mi madre que se acostumbro a verme bien peladito.
Con los siguientes cortes me fui enterando que Quiroga disfrutaba pelandome al doble cero.

Recien pude librarme a los 15 años de esos cortecitos brutales.







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