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Cronista engañado - PARTE 2 de 3 by jenrique


Estuvo casi un mes realzando las tareas encomendadas, que ya lo estaban aburriendo un poco, pero durante esos treinta días nadie le volvió a hablar de su pelo que seguía creciendo. Sintió cierto alivio.

Una mañana, ni bien ingresó al edificio, la persona que custodiaba la entrada le comunicó que el Sr. Mullmann lo esperaba en su escritorio.
Se puso nervioso porque pensó en su cabello. Todas las posibilidades que se le cruzaban por la cabeza concluian en una reprimenda por su pelo largo. Se sintió acorralado.
Las imágenes de su padre y us dos jefes se le aparecian en la mente como un "monstruo" que queria quedarse con su cabellera.

Llegó al escritorio y, semblanteando a su jefe no lo.notó alterado ni iquiera con gesto adusto, por el contrario, lo esperaba con una sonrisa.

- Siéntate Sergio...creo que tengo buenas noticias para ti. - le dijo, y continuó: - Has tenido un muy buen mes de trabajo. Hablé con el Director y él está de acuerdo con mi propuesta. Tendrás un oportunidad como reportero.

La alegría del joven era total. Por fin un trabajo del que pudiera sentirse orgulloso.
El Sr. Mullmann le explicó que, si bien era una nota relevante para el diario, no seria nada complicada por ser la primera.

Resultó ser que Don Oyola, el peluquero del pueblo, cumplía las bodas de oro con la profesión y el diario lo quería homenajear con una nota que se publicaría en la sección " PERSONAJES DEL PUEBLO".
Le entregó una libreta de apuntes y un grabador de mano. El joven se sintió importante.

Tenía que preparar un breve cuestionario cuyas respuestas reflejaran los 50 años de trabajo del viejo peluquero.
Lo único que le hacia ruido en su cabeza era que tenia que volver al local que no le traia buenos recuerdos.

Su jefe le asignó un escritorio para que trabajara cómodo, pero aún faltaba una parte de la charla.
Cuando Sergio se iba hacia el lugar de trabajo, la voz firme del Sr. Mullmann resonó a su espalda.

- Aprovecha que estas allí y que Don Manuel te corte el pelo. Ya he hablado con él y no tiene inconvenientes. Ahora cumple con lo que te digo y no me corras como la otra vez. Según me ha dicho Don Alfredo, tu padre ha dado su autorización. Sergio quedó paralizado.

Mientras se dirigia al escritorio se imaginaba nuevamente en el sillón de su viejo "verdugo". Le costó concentrarse en el cuestionario. Miraba su reflejo en el cristal de la ventana y no podia dejar de pasar sus dedos por su cabello crecido.
En un momento ganó fuerzas y se dio cuenta que iría solo, que allí no estaria ni su padre , ni sus jefes , por lo tanto seria él quien daría las instrucciones al peluquero.
Se tranquilizó y se dedicó a armar las preguntas.


Esa misma tarde, cerca de las 19:00 hs llegó a la puerta de la peluqueria con un nudo en la garganta. Volveria a entrar en lo que para él era un antro de desgracias.

A través del ventanal observó que un jovencito menor que él tomaba asiento en el sillón mientras Don Manuel lo esperaba sonriente con la tela blanca de algodón desplegada, lista para cubrirlo.
Al joven cronista se le puso el estómago duro como piedra. Siempre supo que el peluquero disfrutaba por demás cortarle el cabello a niños y jovenes que llegaban a su sillón.
Se animó y entró.

El llamador de la puerta volvió a torturarlo como cuando su padre lo metia de un brazo dentro del local.
Saludó y recibió el saludo del peluquero que le pasaba la sábana por delante al muchacho del sillon.

Sergio trató de explicarle a Don Manuel el motivo de su presencia pero el viejo ya estaba al tanto de todo, incluso conocia el final del plan que habian armado y que Sergio ni sospechaba.

- Sé que vienes por un homenaje que me hacen las autoridades del periódico por mis años de trabajo, pero según me han dicho también debo arreglarte un poco tu cabello que se ve bastante desprolijo. Espero que no te moleste hacerme tus preguntas mientras yo "pelo" a este joven.- dijo el peluquero.

- No. No hay problemas.- contestó Sergio.

Adrede, el peluquero, había usado el verbo "pelar" , para crear ya un clima de angustia en nuestro cronista.

Mientras seleccionaba una maquinilla del #0 y un peine, desde una de las sillas de espera Sergio aguardo que Don Manuel estuviera listo.

En el mismo momento en que, maquina en mano, se dirigia a la espalda del cliente le pidió que le hiciera la primera pregunta.
Sergio encendió el grabador y leyó de su block de notas : " ¿cómo y cuándo empezó con el oficio, Don Manuel ?

El peluquero comenzó el relato mientras corria la maquinilla por la nuca del muchacho.
Sergio no prestaba tanto interés en la respuesta sino que miraba absorto como el peluquero iba rapando al joven, tal vez recordando sus cortes en ese mismo sillon ante la atenta mirada de su padre.

Casi cuando terminó su primer comentario a la pregunta, ya tenía absolutamente rapada la nuca y los laterales.
Del mueble tomó otra maquinilla que parecia un #2 , y recibió la segunda pregunta.

La cortapelos limpió toda la parte superior de la cabeza.
No habia terminado de contestar la tercer pregunta y ya casi tenia el corte terminado, solo le faltaba el afeitado siguiendo el contorno del corte, cosa que termino en unos minutos usando una navaja recta de mango nacarado. Entalco y cepillo la cabeza del cliente y lo libero de la capa, mientras con cierto morbo pasó su mano a contrapelo por la nuca como suelen hacer aquellos barberos que han disfrutado de un corte de estas caracteristicas, mostrandole la obra maestra con el espejito de mano.


Cuando se desocupo el sillon, Don Manuel con una seña le hizo saber a Sergio que era su turno mientras sacudia con fuerza la tela desplegada.
Lo cubrió y la ajusto por la parte trasera.
Lo dejó de frente al espejo y aprovecho que el cliente anterior se retiraba para acompañarlo hasta la puerta y puso el cerrojo , volteando el cartel que ahora anunciaba que la tienda estaba cerrada.


- Ya es tarde, tu serás el ultimo cliente del día.- le dijo.


Se dio tiempo para barrer el pelo del piso y recogerlo con una pala para arrojarlo a un bote en un rincón.

Volvió a la silla y mientras le alisaba el pelo con un peine le hizo la pregunta de rigor:


- Bueno, tú dirás, tienes algo pensado sobre el corte? - le dijo , girando el sillon y dejandolo de espaldas al espejo.

- Sólo un ajuste, Don Manuel. Descubrame un poco las orejas y atras me lo deja que quede un poco sobre el cuello de la camisa.-

- como usted mande , caballero.- le dijo el peluquero con una sonrisa casi maliciosa que Sergio no percibió.

Se iba a iniciar el plan hurgado por su padre con la complicidad de sus jefes y tambien del peluquero.


Para distraer al juvenil reportero, Don Manuel le pidio otra de las preguntas que Sergio le hizo sacando sus manos de abajo de la capa que

Nuestro protagonista estaba a nada de descubrirlo todo.


continuara - ( parte final)"






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