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la estilista y su amiga me convencen by FCM historias


Yo era una persona muy tímida, no tenía muchos amigos, solía llevar el cabello largo pero ya había pasado bastante tiempo de la última vez que me lo había cortado, por lo regular lo que hacía era ir a algún lugar diferente para ver si me agradaba y poder volver en un futuro, en esta ocasión no terminaba por decidirme entre dos lugares que había visto, un día en el que iba de camino a casa, me pude ver que estaban remodelando un lugar en al que había acudido hace tiempo, la persona que lo tenía tuvo que irse de la ciudad, así que dejó el local y permaneció sin abrirse por mucho tiempo. Después de unos días de andar pasando por aquel lugar y echar una mirada, pude darme cuenta de que volverían a abrir una estética, aquello hizo que me planteara la posibilidad de esperar a que lo abrieran para poder ir, no tardaron mucho tiempo en abrirlo, durante unos días anduve pasando por enfrente para reunir el valor de entrar, siempre terminaba por continuar caminando y no entraba ni me detenía a preguntar alguna cosa, en varias de las ocasiones que pasé por el lugar me tocó ver que estaban realizando cortes, al frente de aquel lugar abrieron un negocio de helados, yo lo agarré como pretexto para poder sentarme en una banca que tenían afuera y así echaba un vistazo cuando había alguna persona recibiendo corte, no entendía el porqué hacía aquello pero aún así lo disfrutaba. Un día en el que me dirigía a realizar mi rutina me di cuenta de que la heladería estaba cerrada, al caminar un poco y tratar de asomarme a la estética me di cuenta de que había algunas calcomanías pegadas en el vidrio, estas le daban un poco mas de privacidad a las personas, me puse un poco triste y me quedé viendo aquellas calcomanías, no me di cuenta del tiempo que estuve mirando y de pronto alguien me tocó el hombro, me dijo: hola llevas un rato parado aquí, ¿como te llamas?, ¿esperas a alguien?, ¡no te vendría nada mal un corte!
Me puse tan nervioso que lo único que hice fue darme la vuelta, disculparme y salir rápidamente de ahí, la chica comenzó a reírse y me gritó: ¡espero no haberte asustado, ojalá puedas venir alguna vez!
Al llegar a mi casa me calmé un poco aunque el resto del día anduve pensando mucho en lo que me había gritado aquella chica. En los días siguientes la heladería estaba abierta, así que continué sentándome en la banca de afuera pero esperando a que alguien pudiera salir del lugar y ver como se veía aquella persona, no pasaba lo que yo quería y de pronto un día de esos me decidí a dar el siguiente paso, me terminé mi helado, me levanté y fui hasta la estética, me paré en la entrada y pude ver que la estilista estaba ocupada, eso me tranquilizó mucho y pude preguntar si en aquel lugar se ocupaba sacar cita o podía llegar uno directamente, la chica estaba tan ocupada que solo me respondió: puedes sacar una cita si quieres, ¡pero no tengo problema si vienes directamente¡, le di las gracias y al darme la vuelta le dije: ¡vendré el fin de semana entonces!
Salí de aquel lugar y me quedé pensando en que no debí decir lo último, pero algo en el fondo de mi sabía que si regresaría, faltaban unos 5 días para el fin de semana, yo seguí haciendo mi rutina de sentarme en aquella banca al frente de la estética, cuando solo faltaba 1 día para el sábado me pasó algo diferente, estaba sentado en la banca cuando pude ver salir a la chica que era dueña de la estética, se dirigió a la heladería, y cuando estaba muy cerca de mi, me saludó y me dijo: ¡hace bastante calor!, que bueno que ya te adelantaste y te estás comiendo un helado, yo voy por el mío y cuando quieras quitarte el calor de tu cabeza, ¡ya sabes donde encontrarme! Antes de entraren la heladería me acarició la cabeza y me sentí con muchas ganas de querer estar en su silla recibiendo algún corte, al salir del lugar se despidió de mi, se fue rumbo a su negocio y ahí se comió su helado.
Al siguiente día estaba decidido en que iría con aquella chica para recibir mi corte, al llegar al lugar me detuve en la entrada, tomé valor para entrar y pude ver que no estaba la chica, vi a un hombre en el lugar, o al menos eso me pareció, estaba de espaldas y no le di tiempo para que me viera, salí corriendo de aquel lugar y llegué a casa bastante decepcionado por que ya no estaba aquella chica , comencé a pensar que tal vez el negocio no era de ella y la habían despedido. Al otro día decidí echar un último vistazo y si no estaba ella, me iría a cualquier otro lugar para recibir mi corte, por la tarde volví a ir al lugar, cuando ya casi debía de entrar vi a una chica saliendo del lugar mientras se reía y le decía a la persona que estaba dentro: ¡ahora vuelvo con nuestras cosas!
Me quedé un poco desconcertado, la chica me volteo a ver y me sonrió, yo entré al lugar y pude dar un vistazo por unos momentos, aquel lugar tenía las paredes rojas, el techo era morado, tenía unos sillones negros para esperar turno, el piso era blanco, el mueble con el espejo parecía una especie de tocador, al frente estaba una silla de color negro y todo estaba muy bien ordenado, en ese momento salió alguien de una puerta trasera, y al verla pensé que era el chico del día anterior, decidí salir corriendo del lugar y de pronto me dijeron: ¡espera, no corras, tranquilo!
Al escuchar la voz me di cuenta de que no era un chico, la voz me era familiar y me volví a dar la vuelta para ver bien a quien me acababa de hablar, después de mirarla bien me di cuenta de que era la chica que tenía la estética, me sonrió y me preguntó el motivo de que quisiera salir corriendo, que si ella me daba miedo o solo era por nervios, le pedí perdón y le dije que me acababa de confundir, que pensé que era otra persona, ella se empezó a reír y se presentó, me dijo: mi nombre es Zamanta pero puedes decirme zam si quieres, después de estarla mirando comenzó a parecerme bastante sexy, ya que la vi bien, me di cuenta de que tenía buen cuerpo, era algo alta y de test blanca, ella me invitó a sentarme en su silla si quería un corte, yo no podía ni hablar, ella dijo: tomaré tu silencio como un si, me tomó del brazo y me llevó hasta la silla, al sentarme me calmé un poco, ella sacó una capa del mueble, luego me la colocó, fue por una especie de tira que servía para que no me llenara de pelos y mientras sacó un peine para comenzar a desenredar mi cabello me dijo: ¡tú eres el que saludé hace 2 días aquí en la banca verdad?
Le respondí que si, ella preguntó si el día anterior había pasado corriendo por ahí, le dije que si, que había entrado pero al verla por detrás la confundí, salí lentamente y luego eché a correr, ella dijo que cuando salió vió a alguien que iba corriendo pero no entendió el motivo ya que nadie lo perseguía ni se veía nada raro, me disculpé por hacerlo, luego le dije porqué lo había hecho y ella comenzó a reírse, no podía creer que la hubiera confundido, con aquella breve conversación tomé confianza y le pregunté el motivo de que trajera la cabeza rapada, ella me dijo que tenía mucho tiempo queriendo probar el corte que ahora que hacía mucho calor le pareció buena idea hacerlo, era por eso que cuando yo la vi el día anterior, ya no traía su cabello ondulado y largo, aunque en ese momento lo tenía aún mas corto que el día anterior, me dijo que el día anterior lo tenía a un numero 6 pero por la tarde fue a que se lo volvieran a cortar a un numero 2, la verdad se veía muy bien, me dijo que le gustaba mucho y que era muy probable que probara pasarse la maquina sin protección, luego me explicó que el día anterior cargaba una ropa rara por no tener ropa limpia y ahí todo tuvo sentido de por qué la había confundido con un chico, me disculpé por todo y ella dijo que no había problema, en ese momento regresó su amiga con las cosas para comer, me vió y dijo: ¡oh, por dios!, tu cabello está muy bonito y largo, ¿no me lo quieres regalar amiga¿, Zam comenzó a reírse y dijo: ¡ya estámos a mano por la confusión¡, su amiga se disculpó mientras se reía y dijo que pensó que era chica, yo no le di mucha importancia y Zam preguntó que como me cortaría el cabello, su amiga que al parecer se llamaba Daniela dijo: ¡hazle algo muy corto para que no lo vuelvan a confundir!,
Zam le respondió: ¡eso es lo que yo desearía hacerle¡, ¡pero quién tiene que elegir el corte es él y no yo!
Me quedé pensando un poco, mientras lo hacía no podía dejar de ver a Zam frente al espejo y ella comenzó a sonreírme, me dijo: ¡parece que no tenías un corte planeado¡, ¿quieres que yo elija por ti o tal ves solo quieres que corte un poco?
Antes de que yo pudiera dar una respuesta, Dani se levantó del sillón, fue hasta mi, metió sus dedos en mi cabello y dijo: ¡no seas malo¡, tienes muy bonito cabello, si quieres hacer tu buena obra del día, ¡regálame tu cabello!
Zam le dijo a Dani que fuera a sentarse o terminaría por perder a un cliente y en ese momento junté el valor para decirle a Zam: ¡yo quiero un corte como el tuyo!
A Zam se le abrieron mucho los ojos por lo que dije y me preguntó: ¿estás seguro de lo que me pides?
Yo respondí que si, ella solo se puso contenta y cuando iba por algo hacia el mueble de los accesorios me dijo: ¿quieres conservar de recuerdo algo , quieres que lo corte directo o quizá quieras que mi amiga pueda quedarse un poco de recuerdo?
Antes de que respondiera Zam me comentó que tenía unos 65 o 70cm de largo, así que alcanzaba para amarrarlo en una cola si quería, mi respuesta fue: si tu amiga no estaba bromeando hace un momento, puede quedárselo si quiere. Dani se emocionó al escucharme y Zam le pidió a ella que sacara algo de su bolsa, para sujetarlo si quería quedárselo, Dani sacó una especie de liga para sujetar cabello y se la dió a Zam, esta procedió a hacer la cola y sacó unas tijeras, en ese momento Zam me preguntó si aún quería hacerlo y le pedí que procediera a cortarlo, no sabía el porqué no tenía miedo de recibir el corte, nunca me lo habían cortado tanto, menos, utilizado una maquina en mi cabeza, sentí como las tijeras iban cortando la cola, pero no duró mucho tiempo aquello, Dani fue corriendo del sillón hasta nosotros, Zam le entregó la cola de cabello, Dani puso una mano en mi cabeza, jugó con lo que me quedaba de cabello y le dijo a Yam que podía continuar, Yam cortó con las tijeras alrededor de mi cabeza, dijo que era para no ir tan directo a la maquina, por unos momentos me perdí de lo que pasaba mientras miraba que había una considerable cantidad de cabello sobre la capa y en el piso, en ese momento Zam me devolvió a la realidad al preguntarme: ¿ya estás listo para perder el resto de tu cabello?
Algo nervioso contesté que sí, ella se paró a mi lado izquierdo, inclinó mi cabeza un poco hacia la derecha, encendió la maquina y al escuchar el zumbido me dió un escalofrío en mi cuerpo, me moví involuntariamente y Zam solo me sonrió, me dijo: ¡tranquilo, todo va a estar bien!, pegó la maquina contra mi Biel y comenzó a deslizarla desde la patilla hasta la altura de mi sien, aquello se sentía como cosquillas, yo pensaba que dolería pero no estaba ni cerca de poder sentir algo así, ella continuó dando pasadas por mi lado izquierdo, lo hacía lentamente y me dijo que si sentía que me jalaba le avisara, le dije que no había problema, ella pasó la maquina por detrás de mi oreja, luego se cambió a mi lado derecho, inclinó mi cabeza a la izquierda y comenzó a cortar desde la patilla hasta la sien, yo me estaba relajando mucho, ella lo notó, me sonrió, me dijo que le agradaba mi forma de cooperar y no me noví mientras ella realizaba el corte.
Mientras Zam cortaba detrás de mi oreja derecha Dani dijo: ¡tiene mucho mas cabello de lo que parecía!

Zam comenzó a cortar la parte posterior y le dijo a Dani: quizá quisiste decir que tenía mas cabello del que pensabas ¡porque ya llevo cortando la mitad!
Zam continuó dando pasadas con la maquina desde la base de mi cuello hasta la coronilla,, no dejaba de caer cabello pero podía ver en el espejo que aún quedada algo, así que no me preocupé tanto, después de terminar con toda la parte posterior Zam me dijo: te estoy pasando la maquina con el peine del numero 8, lo hice por si te arrepentías, aún te quedaría algo de cabello pero veo que no te quedará mal y que no te está molestando que yo utilice una maquina por primera vez en tu cabeza, pienso que el numero 8 está muy largo así que cambiaré al numero 6 para la parte superior y después cortaré el resto al mismo nivel. Yo no sabía que tanta diferencia podía haber entre un numero y otro de la maquina, me dió pena preguntar y solo pude ver como Zam cambiaba el peine de la maquina, la puso como a la mitad de mi cabeza en la parte superior y sin despegarla de mi cabeza la fue moviendo para que no dejara de caer cabello, eso se sintió muy diferente a que diera solo pasadas y causó que tuviera una ligera erección debajo de mis pantalones, ella arrastró la maquina mAs al frente de mi cabeza y continuó deslizando la maquina en diferentes direcciones hasta que solo dejó mi flequillo.
Zam se pasó a mi lado izquierdo, y comenzó a cortar desde la patilla hasta la altura de la sien, y mientras daba pasadas para emparejar mi cabello con la parte superior me preguntó: :te está gustando el corte o ya te arrepentiste: le dije que nunca me habían cortado con una maquina pero me gustaba la sensación, y cuando Zam estaba cortando detrás de mi oreja le dije que no me arrepentía para nada, que si me estaba gustando el corte y sobre todo que me gustaba que fuera ella quien lo estuviera realizando, ¡por qué yo solo nunca me hubiera atrevido a pedir algo así!
Zam cortó la parte posterior y cuando estaba cortando detrás de mi oreja derecha le dije: perdón por la confianza, yo no suelo hacer estas preguntas pero quisiera saber, ¿si tú aceptarías salir conmigo alguna vez:,
Zam se sorprendió mucho por mi pregunta y Dani interrumpió el momento diciendo: por el tipo de chico que creo que eres, no va a aceptar salir contigo, ¡necesitarías cumplir con un requisito al que no creo que estés dispuesto a llegar!
Zam le pidió a Dani que se callara, yo tuve curiosidad de saber que requisito eran al que se refería, Le dije a Dani: ¿a que te refieres?, ¡podrías ser mas especifica!,
Zam continuaba cortando mi lado derecho, seguía sin darme una respuesta a mi pregunta y Dani dijo: llegaste aquí con un cabello envidiable para cualquier chica, se ve que lo cuidabas demasiado, no te voy a mentir en que a mi amiga le llames la atención pero creo que eres demasiado vanidoso y tu cabello es clara prueba de ello, así que con todo respeto pero para que mi amiga salga contigo no basta con que ahorita te ,estés haciendo un cambio tan drástico, ¡Tendías que estar completamente rapado para tener alguna posibilidad con ella!
Zam me dijo: ¡no le hagas caso, está loca!
Pensé por unos momentos y le dije a Zam: ¿si te pido que me rapes saldrías conmigo?
Zam se puso un poco nerviosa, apagó la maquina por un momento, se paró frente a mi, metió sus dedos en mi flequillo y mientras me sonreía dijo: ¡sí, si lo haría!
Zam tenía puestos los dedos aún sobre mi flequillo Como si estuviera esperando mi respuesta, respiré profundo y le dije primero a Dani: no me conoces y me tachaste de vanidoso, ese cabello que guardaste en tu bolsa no fue cuidado como piensas, así me crece y estaba tan largo por mi miedo a que cuando fuera para cortarlo terminaran por hacerme un corte que yo no hubiera pedido.
Después de decirle aquello a Dani tomé valor y le dije a Zam: ¿podrías hacerme un corte como el tuyo o el necesario para que tengamos una cita?
A Zam le brillaron los ojos al escuchar mis palabras y dijo: ¡por supuesto que sí!, ¡tus deseos son ordenes!
Zam cambió el peine de la maquina sin decirme que numero era, puso la maquina del lado derecho de mi frente, la encendió y la deslizó de derecha a izquierda, pude ver mi flequillo caer lentamente sobre mi cara y luego a la capa, luego Zam se pasó a mi lado izquierdo comenzó a pasar la maquina desde la patilla hasta la sien, la verdad es que había una gran diferencia entre el anterior numero de la maquina y la que estaba pasando en ese momento, Zam cortaba bastante rápido, y sin darme cuenta ya estaba del lado derecho después de haberme cortado la parte izquierda y la posterior,, no dejaba de caer cabello y Zam se veía muy feliz de ello, llevó la maquina al centro de mi frente y comenzó a deslizarla hacia atrás pero se detenía a la mitad del camino, aquello me dejó un poco confundido y de pronto Zam apagó la maquina, se paró frente a mi, se quedó pensando unos segundos y me pidió disculpas por lo que haría.
Pude ver que Zam fue por algo al mueble escuché un click, ella se acercó a mi se paró detrás mío y encendió la maquina, comenzó a deslizarla desde la base de mi cuello hasta la coronilla, ya no caía tanto cabello pero por momentos sentía algo frío que deslizaba sobre mi cabeza, la maquina no dejaba de deslizarse lentamente y volví a tener una erección bajo mis pantalones, por suerte había tanto cabello sobre la capa que no se pudo notar, Zam cortó detrás de mi oreja izquierda y luego fue cortando todo ese mismo lado, no podía ver bien en el espejo que tanto cabello quedaba pero daba la impresión de que ya no tenía, Zam pasó al lado derecho y repitió el proceso después de terminar ese último lado me dijo: ¡ahora si!, ¡Voy a dejarte bien peladito como quería verte desde la vez que te saludé en la banca!
Aquellas palabras me causaron una gran excitación, ella colocó la maquina en el centro de mi frente y comenzó a deslizarla lentamente por la parte superior, no la despegaba y se detenía a la mitad, era como si quisiera que yo sufriera pero disfrutara al mismo tiempo, y de pronto sentí que la maquina cortaba el cabello mas largo que aún quedaba, ella deslizó la maquina hasta dejar solo un pequeño rastro de todo el cabello que tenía. Ella sin despegar la maquina la pasó por el resto de mi cabeza para asegurarse de que no quedara ningún cabello sin cortar, terminó con Eso y fue por una maquina mas pequeña que utilizó para el contorno de mi cabeza, luego me aplicó crema de afeitar en esa misma área y me afeitó con una navaja, me limpió los restos de la crema, me pasó un cepillo con talco y comenzó a quitarme la tira que estaba en mi cuello, luego quitó la capa y al hacerlo pasó su mano por mi cabeza, luego me acarició con las uñas, eso se sintió genial y me dijo: ¡ya quedó lista mi nueva cita!
Aquello me hizo sonreír, ella se paró frente a mi, se inclinó, su cabeza quedó cerca de mi cara, me pidió que tocara su cabeza, se sentía genial tocar un cabello tan cortito y luego me dijo: ¡ahora toca la tuya!, al tocar la mía me di cuenta de que si era diferente y al ver mi cara me dijo: pensé que era mejor que el tuyo fuera mas corto que el mío, espero que no te moleste,¡el tuyo quedó al 1 y el mío está a un 2!
Te pensaba dejar al cero pero al empezar a verte igual que yo, me arrepentí y lo dejé en algo intermedio, ¡espero que te guste!
Le di las gracias por no raparme por completo, ella dijo que era demasiado para una primera vez y cuando le pregunté cuanto le debía por el corte, sentí una mano tocando mi cabeza por detrás, Dani dijo que se sentía genial, que ojalA ella tuviera el valor para hacerse algo así pero mientras juntaba el valor para hacerlo quería pagar ella mi corte, creía que era lo menos que podía hacer después de decirme vanidoso y de regalarle mi cabello. Zam aceptó que Dani pagara, me quedé platicando con ellas un rato, me invirtaron de lo que habían comprado para comer y antes de irme Zam me pasó su numero para que tuviéramos una cita.
Dias después me puse de acuerdo con Zam para tener nuestra cita pero esa es otra historia que dejaré para después…



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