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Una broma descabellada by THFTD


Una inocente y descabellada broma

Esta historia va desde mi experiencia como barbero, algunas partes las tendré que exagerar por fines de historia, pero a grandes rasgos todo lo que contaré fue real.

Todo comenzó un lunes, los camaradas que se dediquen a este mundo sabrán que los lunes suelen ser días muertos o de un par de clientes. Cuando estaba por cerrar llegó un chico de unos 19 años, honestamente no tenía ganas de atenderlo, eran las 8:00p.m. y la hora a la que suelo cerrar.

Cuando el joven se acercó, me saludó con un;
— Hola, linda noche —.

El joven tenía un cabello casi rapado, llevaba un fade con la 0 y la parte de arriba estaba cortada enteramente a máquina, diría que un 4 desde mi experiencia. Era el típico look urbano, con las líneas rectas marcando el cerquillo de su frente... Obviamente por el largo de su cabello, no sería quien recibiría el corte, su imagen parecía ser recién salida de una silla de barbero.

— ¿Qué tal? Me temo que ya cerramos, pero puedo agendarte para mañana —. Le respondí con una fuerte sonrisa muy forzada, estaba harto del día tan tranquilo.

— Oh claro, venía con la intención de agendar para mañana —. Me respondió el chico algo apenado, supongo que notó mi muecade irritación.

— Solo hay un problema, la cita no es para mí —. Dijo aún más nervioso.

Obviamente me extrañé con esa última afirmación, ¿Cuál es el motivo de tal nerviosismo por algo tan simple como pedir una cita para un amigo? Es de lo más normal si me lo preguntan.

— ¿Te gustaría que fuera a las 4? Es el primer espacio del día y lo tengo libre —. Respondí con un poco de intriga.

— Pensaba más en la última hora, ¿Está disponible a las 7:00p.m.? —. Me dijo con la cabeza baja.

— ¡Claro! ¿Agendo al nombre de tu amigo? —. Dije mientras comenzaba a caminar por la acera.

— Se llama Michael, pero tengo que contarte un par de detalles —. Me dijo mientras sobaba su brazo, sabía que algo pasaba y a pesar de la curiosidad... decidí pasar mi número de teléfono para que me contara todo por texto.

Me despedí del chico y no supe nada de él hasta las 10:00p.m. cuándo me manda un mensaje diciendo lo siguiente; "Hola, espero que estés bien y perdón por las molestias. Esperaba llegar más temprano a tu local. Mira te cuento, Michael es un amigo muy cercano a mi, y le dije que en tu establecimiento cortaban cabello largo... Antes de que me digas tonto, se que eres un barbero en toda regla que se especializa en cortes de cabello cortos. Ahí es donde entras tú, quiero hacerle un favor a este chico.
Pasaré a las 4:00p.m. para acordar el corte y pagarlo, cuando el chico llegue tu solo cortalo es bastante penoso y dudo que se atreva a pedir algo corto."

Yo solo respondí su mensaje con un; "OK, mañana nos vemos". Me causaba amplia curiosidad, quizá se tratara de una apuesta, una broma o incluso una venganza... El cabello de este chico era bastante corto quizá tenía algunos orígenes ocultos.

El día de mañana llegó, se hicieron las 3:30p.m. y comencé a andar rumbo a mi local que está a un par de cuadras de mi departamento. Una vez ahí comencé a limpiar todo y poner en orden un poco las herramientas del día.

Cuando se hicieron las 4:00p.m. el joven del día anterior llegó, no lo reconocí al instante por que llevaba una gorra... Esto reforzaba mi teoría de la venganza o de la broma.

— Hola, ¿Qué tal? —. Le dije al chico, mientras lo invitaba a sentarse en la silla giratoria.

— Soy el chico de ayer —. Interrumpiendo instantáneamente.

— Oh, entonces hablame de este acuerdo —. Le dije con una sonrisa de punta a punta, realmente me causaba curiosidad ver de quien se trataba el amigo y por qué estaba interesado en cortes de cabello largos.

El chico fue breve, me dijo que su amigo se llamaba Michael, era el estereotipo del chico e-boy, una moda que si me lo preguntan llegó para ponernos en quiebra a los barberos, los chicos con este estilo utilizan estilos largos, mayormente a tijera y con ligeros arreglos a máquina, la especialidad de un salón unisex. El chico me habló sobre sentarlo y comenzar a cortar, sin hacerle preguntas y sin dejar mirarlo al espejo, acordamos en un highfade, con la línea del cerquillo y la de un costado, algo asi como un comb-over, dijo que tenía libertad creativa pero su único requisito es que su cabello no sobrepasara sus cejas.

Claramente me moría de curiosidad, sabía que esto eran en contra de la voluntad del chico, pero me emocionaba y con tal aburrimiento acepté. Además el chico dijo que quería observar los resultados por lo que llegaría antes de terminar con el corte.

— Okay, puedes venir 7:50p.m. a esa hora supongo que tendré casi terminado el corte —. Le dije mientras nos despedimos.

Todo el día estuvo tranquilo, tuve dos clientes, a las 5 y 6 respectivamente, al ser chicos que solian venir a menudo tardé 20 minutos en los recortes de cada uno.

No podía dejar de mirar el reloj, tenía una sensación de extasis, moría de curiosidad por ver que clase de persona tendría que esquilar, mi mente estaba divagando, ¿Qué clase de cabello se me presentaría, rizos, lacio, ondulado, negro, rojo, rubio? No podía dejar construir modelos en mi mente del posible chico Michael.

Cuando se hicieron las 6:40p.m. escuché la campana de la puerta, yo estaba en trastienda haciendo inventario de lociones y shampoos que me acababan de llegar.

— Un momento, toma asiento —. grité desde atrás, esperando que este fuera mi tan susodicho invitado.

Sabía que tenía que hacer tiempo, le tenía que dar margen al amigo para que llegara, sabía que sí cortaba en este momento terminaría antes de lo acordado y quizá el chico se molestaría y comenzaría a hacer un drama. Por lo que intenté tardarme todo lo que pude.

— Hola, tu eres el chico Mich, Michell —. Dije haciéndome el tonto para no levantar sospechas.

Me acerqué a mi mostrador para tachar su nombre de la lista.

— Michael, lo siento, tu amigo vino ayer a reservarte ¿Es correcto? —.


— Es correcto... —. Dijo Michael mientras titubeaba y evitaba el contacto visual.

Quizá su amigo escogió mi local por ser algo diferente a las barberias clásicas, no tengo postes, todas mis herramientas están almacenadas en cajones de la cómoda y tengo un espejo de cuerpo completo frente a la silla.

— Toma asiento ¿Quieres? —. Le dije mientras giraba la silla espalda al espejo.

El chico se paró, y en silencio se sentó frente en la silla. Tomé un retazo de papel y lo ajusté a su cuello, di una sacudida a su desgreñada melena mientras lo cubría con la capa de barbería.

— Vuelvo en un momento —. Dije mientras giraba su silla de cara al espejo.

Caminé a la trastienda con la intención de esperar a que llegaran las 7:05p.m. Era todo lo que quería, el chico era palido y de cuerpo delgado, ojos marrones y las facciones de su rostro eran muy finas...

Pero lo importante, su cabello, llevaba una melena larga y desgreñada de color negro intenso a lo Dazai de StrayDogs (Un personaje de una serie Japonesa). Había un montón de volumen en ese cabello, los mechones más largos sobrepasaban tímidamente el labio superior del chico, las orejas se ocultaban en una mata de pelo desmechado y su cuello era más de lo mismo, con una longitud de unos 7cm.

Por fin llegó la hora, sali de la trastienda y el chico estaba ahí, en silencio contemplando su reflejo. Honestamente tenía algo espíritu sádico.

Comencé sacando todas mis herramientas y colocarlas en la repisa frente al espejo, mi intención era que Michael las viera, quería atemorizarlo y disfrutar del miedo e incertidumbre.
Cuando saqué las máquinas junto a las peinetas, vi como el chico tragó saliva... El juego había comenzado.

Rocíe agua por todo el cabello de Michael, y comencé a peinar hacia abajo, eso me daba un poco más de información sobre el largo real de su melena, además de quitar todos los nudos que tenía.
Junté todo el cabello de la parte superior, y cepillando firmemente hacia atrás liberé su frente, el chico se veía incómodo, y lo entiendo... Por que fui lo menos delicado posible, una vez todo su cabello estaba peinado usé una liga para atar todo el cabello del chico y separar el cabello de los costados del superior.

Por fin giré la silla, y dando la espalda al espejo tomé unas tijeras y comencé a despuntar el cabello de sus costados, sabía que esto le daría una falsa sensación de seguridad.

— Oye disculpa, sería solamente un despunte y quitar volumen —. Dijo tímidamente el chico cuando escuchó el *click* seguido de un *bzzzz* que invadió la sala.

Yo obviamente ignoré su comentario, iba a decir que no lo escuché por su tono de voz fue muy ligero. Y con un movimiento algo rudo empujé su cabeza hasta que su mentón tocara su pecho y sumergi la maquina con la peineta del número 4; Montones de cabello caían al suelo y el chico se limitaba a hacer gestos, estaba disfrutando del proceso. Sabía la maquina hasta poco hasta la coronilla, un high fade requiere que limpiemos bastante bien la zona para facilitar el trabajo a la rasuradora que dejará un lindo 000 eliminando todo cabello.

Cuando por fin terminé con la parte trasera, me moví a un costado y empujando bruscamente su cabeza otra vez, la moví al lado derecho para cortar toda la parte izquierda, comencé subiendo por la quijada, sus patillas eran tan largas que casi sobrepasaba su oreja, fue otro proceso que disfruté, las cuchillas de la máquina limpiaban todo ese exceso de cabello, una vez limpié todo el lado izquierdo me pasé al lado derecho y el proceso se repitió.

Cuándo apagué la máquina vi como una lágrima cayó por su mejilla, y en lugar de desmotivarme se me ocurrió una idea estupenda. Quité la liga de su cabello, y peiné todo su cabello hasta cubrir sus ojos, giré la silla nuevamente de cara al espejo y con tijera en mano corté lentamente su flequillo por la altura de la cejas, unos 9cm de cabello cayeron.

— ¡¿Pero qué hiciste?! —. Dijo el chico al borde del llanto.

— Solo lo que me ordenaron —. Respondí mientras peinaba su cabello de lado de izquierda a derecha y volvía a cortar para que el peinado de mantuviera.

Al final del corte, sus mechones del flequillo eran de apenas 3cm y el resto de la parte superior apenas llegaba a los 2.5cm.

— ¡Esto no es lo que pedí! No voy a pagarte —. Me dijo el chico mientras lloraba.

— Chico, esto ya está pagado —. Dije mientras se dibujaba una sonrisa burlona en mi rostro.

Al escuchar esas palabras el chico se resignó, pareciera que entendió la situación y perdió el brillo en los ojos. Yo ignoré la situación, venía la parte divertida.
Tomé la maquina con la peineta del numero 4 y la quité, comenzaría a trabajar con la 0, nuevamente empujé la cabeza del chico hacia la derecha y comencé a marcar una guía con la 0, un dedo debajo de la cien, pues recordemos que estaba haciendo un high fade.

El joven Michael salió del trance cuando sintió las hojas metálicas y calientes de la máquina haciendo contacto directo con su cabeza, el chico se sorprendió cuando notó la línea blanca que le estaban dejando en el cabello, no podía creer que ahora tendría media cabeza afeitada, cuando marqué la línea por toda su cabeza, tomé la afeitadora que es un 00 y pasé por todo el cabello que dejé bajo la línea de la 0.

El chico tenía una mirada de horror indescriptible, mientras que al mismo tiempo yo disfrutaba de pasar la afeitadora, había un montón de cabello en el suelo hasta este punto ya había afeitado la mitad de su cráneo y había cortado unos 7cm por toda su cabeza.

Continúe con el proceso natural para un high fade, utlizando la máquina con las peinetas 1 y 2 conecté el resto del cabello con la parte afeitada, venía la parte de afeitar con la 000 para asegurarnos que su cabello se mantuviera corto por un par de meses.

Era más que obvio que su cabello tardaría en crecer, quizá 1 año para volver a ganar los largos que tenía antes de sentarse en la silla.
Continúe con los toques finales, fue justo cuando llegó el amigo anunciando su llegada con el timbre de la puerta.

— ¡Demonios, amigo! No pareces la misma persona —. Dijo el chico mientras tomaba asiento.

— Pudrete —. Contestó Michael entre sollozos.

Tomé un peine, algo de gel para cabello y peiné el poco cabello que quedaba en la cabeza del chico. Partiendo con una filosa línea para facilitar el peinado, y peiné de izquierda a derecha, finalmente tomé una navaja y con algo de espuma marqué la línea que de la parte superior junto el cerquillo de su frente.

Desavroche la capa, tomé un cepillo y limpié los cabellos sueltos que quedaban por su cuello, y como acción final volví a encender la rasuradora del 000 y limpié todo el cuello, quité el papel de su cuello y con un espejo de mano le mostré el resultado final.

Fue la etapa más excitante, el chico se rehusaba a contemplar su cabeza semi-afeitada frote su cabeza y lo invité a levantarse.

— Cielos amigo, te ves mucho más varonil —. Le decía su amigo mientras salían de mi tienda.

Ambos chicos se volvieron clientes frecuentes, actualmente Michael lleva un undercut con la parte superior peinada hacia atrás, mientras que el otro chico, Acxel lleva el mismo estilo rapado.







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