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Silvia y Fernanda by FCM Historias


Nunca fui de las personas que encontraran fácilmente a alguien que le pudiera cortar el cabello, cada cierto tiempo solía cambiar de lugar, pero todo cambió cuando la señora Silvia y su hija Fernanda se mudaron cerca de mi casa, al poco tiempo de llegar a la colonia pusieron su estética, las dos mujeres eran muy atractivas, Fernanda era de mi edad, tenía un buen cuerpo trabajado el gym, medía aproximadamente 1.70m, era de test blanca, cabello muy oscuro y largo.
La primera vez que fui a ese lugar fue por recomendación de una amiga, me dijo que había ido por urgencia y que le agradó mucho el lugar, se notaba que eran muy buenas con su trabajo porque no tardaron en tener muchos clientes, los hombres en parte iban por lo atractivas que resultaban las dos mujeres. Después de que mi amiga me confirmara que eran buenas decidí ir a visitar el lugar, el lugar tenía las paredes pintadas de color café, sus muebles eran de color blanco, las sillas igualmente eran blancas y los sillones de espera eran negros, en esa primera vez me atendió la señora Silvia, cuando llegué no estaba su hija, fue demasiado amable conmigo, hizo justo lo que yo le pedí de corte, le pedí que solo cortara un poco ya que me daba miedo cortarlo mucho, ella no tuvo problema y cuando terminó con mi corte entró su hija, supe que era ella por qué se saludaron y ella le dijo: ¡ya regresé mamá!
Miré endiosado a Fernanda, ella me sonrió, le dijo a doña Silvia: ¡tenemos un nuevo cliente!
Me dijo: ¡hola, mi nombre es Fernanda, pero puedes decirme Fer si quieres!, yo era bastante nervioso para hablar con mujeres y solo pude darle mi nombre de manera muy nerviosa, ella fue muy amable y dijo: ¡espero que vengas seguido!
Le dije que era muy probable que lo hiciera, esperaba no haberme visto tan obvio de que me había gustado, pagué mi corte y me fui, en el camino me quedé pensando, decidí que empezaría a cambiar mi costumbre de esperar tanto por un corte.
Tardé unas cuatro semanas en ir pero comparado con ir cada cuatro meses, pensaba que era una gran diferencia de tiempo, llegué a la estética, había dos personas esperando, saludé me senté y cuando Fernanda me vió me saludó muy enérgicamente, aquello me puso nervioso pero traté de conservar la calma, me entretuve con mi teléfono y no me di cuenta de que ya sería mi turno, de pronto escuché una voz muy cerca y dijo: ¡sigues tu amigo!
Guardé en teléfono como pude y Fernanda me indicó que me sentara, me colocó una tira y luego la capa, sacó un peine y comenzó a desenredar mi cabello, preguntó: ¿cómo te lo voy a cortar?, su mamá le dijo: ¡solo despuntalo Fer!, tiene bonito cabello y no creo que quiera un corte drástico, Fernanda dijo: ¡yo creo que hoy se cambiará el look!
Me puse nervioso con escucharla pero me dijo que era broma, si lo que quería era que solo quitara las puntas podía hacerlo, que quizá en un futuro me darían ganas de cambiar pero entendía que en ese momento no era necesario. Le pedí a Fernanda que solo lo despuntara y lo hizo sin decirme nada, mientras realizó el corte trató de sacarme conversación pero yo era tan tímido que casi no logro sacar mucha, terminó, me cobró y dijo: ¡espero que sigas viniendo cada poco tiempo, yo dije que así lo haría.
Después de ese día continué llendo cada tres o cuatro semanas, cada vez me soltaba un poco mas a hablar con Fer, algunas veces tocaba que fuera su mamá la que me cortara y otras veces ella le insistía en que esperara para que pasara con ella, me agradaba mucho la amistad que se estaba formando aunque yo seguía pretendiendo lograr algo mas.
Algunas veces me quedé a platicar con Fer, no tenía mucho trabajo, cerca de su negocio estaba una tienda así que alguna vez le invité algo mientras nos poníamos a platicar, ya había pasado un tiempo desde que fui por primera vez a visitar aquella estética, fui tomando confianza y le pedí a Fer que saliera conmigo, ella parecía tomarlo a broma, no solía responder y cambiaba la conversación, pasó algo de tiempo, yo seguí tratando de insistir para que saliera conmigo, no logré nada, en una ocasión llegué y no se encontraba ella, estaba su mamá, ella me cortó el cabello, mientras lo hizo trató de sacarme platica y me pidió en que siguiera insistiendo con su hija, que no le parecía una mala persona y que era probable que consiguiera algo, Fer tenía un novio pero ya andaban bastante mal y a su mamá no le agradaba, aquello me hizo sentirme bien y decidí que seguiría intentando, Fer terminó con su novio casi cuando yo fui para mi siguiente visita, me tocó pasar con ella, le pregunté si aceptaría salir conmigo, me dijo que andaba mal y no creía que fuera buena idea, me fui del lugar esperando que para la siguiente ocasión quizá podía conseguirlo, anduve esperando con muchas ansias mi siguiente visita…
Por fin llegó el día y llegué con toda la confianza del mundo, esperé mi turno para pasar con Fer, cuando ella me estaba poniendo la capa me preguntó: ¿se puede saber a que tanta tanta felicidad?, ¡digo, o es privado y no quieres contarme!, ¿ya conseguiste novia o que te pasó?
Le dije: ¡nada de eso!, simplemente hoy me levanté muy de buenas, mejoraron cosas en el trabajo y andamos en el proceso de conseguir novia, ella se puso contenta de escuchar lo que le dije, antes de comenzar el corte me dijo: ¡si andas tan contento no crees que sería bueno hacer un cambio?, llevas mucho tiempo sin recibir un buen corte, ¡yo sugeriría intentarlo!
Lo pensé por unos segundos y le dije que hiciera lo de siempre, que no creía estar listo, Fer se notó algo decepcionada y comenzó a hacer lo de siempre, cuando casi terminaba el corte le dije: ¿cuando me aceptarás una cita?
Noté que esta vez no le gustó la pregunta y dijo: ¡sinceramente no saldría contigo!, siempre pensé que era broma pero si hoy vienes tan contento supongo que no lo era, ¡perdón por ser tan tajante pero no creo que pudiera salir contigo!
Aquellas palabras me rompieron por dentro, me sentí muy mal, el resto del corte estuvimos bastante serios hasta que pagué el corte, me despedí de las dos, su mamá se notó muy incomoda cuando ella me había rechazado, me fui para mi casa y lloré un poco, fueron pasando las semanas y dejé de ir al lugar, no busqué otro, pensé en que sería mejor volver a i antigua costumbre de esperar unos meses para volver a ir.
Mi amiga Mali me regaño varias veces por volver a dejarme crecer el cabello, a ella no le gustaba que me viera tan desarreglado, no le hice mucho caso, pasó el tiempo y tuve que ir a buscar algo a la tienda que quedaba cerca de la estética, cuando entré pude ver a Fer, estaba comprando y me puse nervioso, quise salir corriendo pero pensé que se vería muy mal, ella me miraba de manera que me desconociera, a mi me gustó que hiciera eso, significaba que no me reconocía pero al mismo tiempo me sentía raro, Fer pagó sus cosas, yo tomé lo que necesitaba, pagué, estaba por irme y de pronto dijeron: ¡hey, hey, voltea!
Cuando la miré me volví a recordar lo mucho que ella me atraía, también me sentía mal por la forma que me había rechazado, le dije: ¿necesitabas algo?
Me dijo: ¡eres tú el chico que llegaba cada tres o cuatro semanas a visitar mi estética?

Penseé que podía negarlo pero le dije: ¡sí, soy yo!
Se quedó sorprendida y me dijo: ¡te vez muy diferente!, me soltó una sonrisa mientras lo dijo, le respondí: ¡gracias por el halago!
Fer notó el sarcasmo cuando le respondí, comenzó a reírse, me preguntó como había estado, me pidió que la acompañara a dejar sus cosas, le ayudé a cargar, fuimos a su casa, dijo que hacía demasiado calor, fuimos nuevamente a la tienda por un refresco, se lo invité, ella no dejaba de agarrar mi cabello y decirme, te hace mucha falta un corte, tienes muy largo el cabello, habían pasado casi seis meses, mi cabello ya no medía unos 7 cm, ya medía unos 15, estuvimos hablando un buen rato, y llegó el momento en que me dijo: ¿puedo saber por qué dejaste de llegar?
Mi respuesta fue: ¡te vi demasiado tajante la última vez que te vi!, no te negaré que me sentí mal pero era mas la pena que sentí con el rechazo que pensé que sería incomodo seguir lleno, tampoco busqué otro lugar porque el motivo de ir mas seguido eras tú, antes de ir con ustedes yo esperaba meses para volver a ir pero me gustaba estar cerca de ti, por eso llegaba cada determinado tiempo aunque a veces no te encontrara.
Ella se quedó pensando un poco y me dijo: ¡no tenía idea de que hubiera sido ese el motivo de que llegaras cada cierto tiempo!, nunca te lo pregunté, si quieres saber la verdad te diré que si me atraías bastante, me hubiera gustado verte con un corte diferente, creo que eso pudo haber cambiado varias cosas, te pido una disculpa por haber sido tan dura contigo aquel día, tu llegaste tan contento y yo acababa de volver a terminar con mi novio, pensé que podía darte una oportunidad si lograba convencerte de hacerte un corte diferente, nunca he salido con alguien que tuviera el cabello como el tullo, me gustan con el cabello corto, ese día al no poder conseguir lo que quería me molesté mucho y por eso te dije que nunca saldría contigo, pero no era por que no me gustaras, ¡era por tu cabello!
En aquel momento entendí muchas cosas, no estaba tan equivocado al haber intentado que saliera conmigo, por eso se portaba muy amable conmigo, acepté sus disculpas, ella dijo: ¿hay algo que pueda hacer para que me perdones?, de verdad quisiera que todo vuelva a ser como antes y que vuelvas a llegar al negocio, ¡se te extraña por ahí!
Solo me reí levemente y le dije: ¡si te dejas cortar el flequillo te perdono!
Fer se comenzó a reír, me dijo: ¿estás loco?, lo tengo super cuidado, ¡no podría hacer algo así!
Le dije que era broma, que solo quería ver su reacción, ella dijo que era un tonto por pensar que podría convencerla de eso, estuvimos hablando otro rato en lo que regresaba su mamá, me di cuenta de la hora y tuve que despedirme, antes de que me terminara de ir Fer me hizo voltear a verla y dijo,: ¡espero que vuelvas a venir pronto!
Me di cuenta de que tal vez ahora si tendría alguna oportunidad de que pudiera salir con ella.
Anduve pensando durante unos días y decidí que volvería a ir al menos para platicar con ella, le mandé un mensaje por la noche, mi mensaje decía: ¡mañana llegaré a visitarte!, ¡no sé si volveré a hacerme un corte pero al menos quisiera estar contigo un rato!
Pensé que no le daría importancia a mi mensaje pero recibí uno de respuesta, el mensaje decía: ¡me parece perfecto que quieras venir!, por el corte no te preocupes, yo me encargo de que quieras hacerlo, ¡bueno, siempre y cuando no sea a la fuerza y con todo tu consentimiento!, esperaré con ansias a que vengas!
Me quedé muy contento después de su mensaje, dormí muy bien aquella noche, me desperté, me fui a trabajar y le avisé a Fernanda que llegaría a verla por la tarde. El tiempo se pasó muy rápido, ya se acercaba mi hora de salida y comencé a ponerme nervioso por alguna razón que no comprendía, salí del trabajo y fui directamente a la estética de Fer, al verme llegar pude notar que Fer se puso mas contenta, traté de no mirarla tanto, su mamá dijo: ¡que milagro que vengas por aquí!
Mi respuesta fue : ¡pues ya ve que si existen los milagros!, se comenzaron a reír al escucharme, una de las clientas dijo: ¡que bueno que los milagros ocurren por qué si te hace falta un corte!
Aal escuchar a la clienta me quedé callado, Fer rompió el silencio diciendo: ¡tranquilas, me lo van a espantar y no querrá regresar nuevamente!
Me senté para esperar a que Fer terminara, su mamá andaba contenta de volver a verme, me quedé platicando con Fer, deteníamos la conversación cada que entraba alguna clienta, dos de las que llegaron me confundieron con chica y eso dió pie a que doña Silvia me dijera que ella podría hacerme un corte gratis si así lo quería, rechacé la propuesta, tenía miedo de cortarme el cabello después de mucho tiempo, trataron de convencerme pero sin ser molestas mientras lo intentaron, al llegar la hora de cerrar el lugar me propusieron nuevamente cortarme el cabello, dijeron que solo quedaría del tamaño que lo tenía hasta antes de dejar de ir, les dije que tenía que pensarlo y para ellas fue una ganancia el haber conseguido que al menos lo pensara, les ayudé a cerrar y me retiré a mi casa, quedé de volver al siguiente día.
Durante la noche anduve pensando si debía cortar mi cabello o dejarlo como estaba, por alguna razón tenía ganas de cortarlo, no sabía como decirles que si quería que me ayudaran y le mandé un mensaje a Fer, el mensaje decía: me da mucha pena aceptar la propuesta que me hicieron en tu negocio, ¡creo que si quiero hacerlo pero me da miedo!
Pensaba que Fer ya estaría dormida pero me equivoqué y recibí un mensaje de ella que decía: ¡ven mañana y te prometo no pasarme con el corte!, ¡me gustaría mucho que al menos volvieras a ser el de antes!
Le dije que iría sin falta pero que si me arrepentía antes de empezar no lo tomara a mal, dijo que no habría problema y dijo que descansara bien, que lo necesitaría.
Al siguiente día decidí que dejaría que Fer me cortara el cabello, anduve muy ansioso durante toda la jornada de trabajo, se llegó la tarde, yo pensaba llegar directo a la estética pero Fer me pidió que llevara ropa para cambiarme, que si quería ella me podía prestar el baño para bañarme si era necesario, yo no entendí muy bien aquello pero aún así lo hice, fui por ropa a mi casa, la eché en una mochila y me fui rumbo a la estética, cuando llegué ambas estaban realizando un corte aunque no tardaron mucho en terminar, la mamá de Fer le pidió que barriera su lado, dijo que tenía que salir y volvería en un rato, Fer llevaba su cabello sujetado en una cola, nunca la había visto así pero se veía muy bien, nos pusimos a platicar un poco y ella me pidió que vigilara un momento mientras iba al baño, me quedé solo y me senté en la silla de Fer, di unas vueltas con la silla, al ver que no volvía rápido decidí acercarme al mueble que tenía los instrumentos de corte, tuve suerte de que no llegara nadie, agarré varias cosas y las dejé antes de que Fer regresara, me senté en su silla y di vueltas, quedé mirando a la calle y cuando estaba a punto de volver a girar me taparon los ojos, sabía que era ella, me puse nervioso y me dijo: ¡parece que a alguien le llama mucho la atención mi silla de corte!, ¿crees estar listo para un corte?
Estaba temblando y ella lo notaba, le dije: ¡creo que no estoy listo!
Ella dijo que solo tenía que calmarme para estar listo, me giró hacia el espejo, me destapó los ojos y cuando comencé a mirar bien, ella estaba parada detrás, se había cambiado de ropa y se había soltado el cabello, yo estaba muy sorprendido, ella se había cortado el cabello, tenía cortado su flequillo por arriba de las cejas, se veía increíble, me preguntó: ¿que tal me veo?
Solo le pude decir: ¡increíble!, ¡no pensé que llegarías a hacerlo!
Fer se puso contenta, luego me dijo: ¿puedo cortar tu cabello hasta dónde lo tenías antes?
Respiré profundo mientras ella me daba un leve masaje, luego le dije: ¡sí, si puedes hacerlo!
La sonrisa y el brillo de sus ojos al escucharme era algo que no había visto antes, fue rápidamente por una tira, la colocó en mi cuello y fue por una capa de color azul, después de ponérmela acarició mi cabello, fue por un peine para desenredarlo, mientras lo hizo me dijo: ¡gracias por aceptar, mi mamá dijo que hoy te irías de aquí con un corte!, ¡creo que pensaba dártelo a la fuerza!
Le dije: ¡de la que me acabo de salvar entonces!, ella se rió un poco, fue por las tijeras y la pistola de agua, después de mojar mi cabello tomó una sección entre sus dedos y me preguntó: ¿si puedo cortarlo?
Me agradó que preguntara por si me arrepentía, le dije : ¡sí, si puedes hacerlo!
Ella cortó con las tijeras, luego fue tomando otra parte del cabello y siguió, casi no hablamos mientras ella cortaba aproximadamente la mitad de mi cabello, ya se había acumulado una gran cantidad en el piso y sobre la capa, Fer se veía muy contenta mientras seguía cortando, cuando llegó a la mitad me dijo: ¿lo dejaremos así o te daré un corte de verdad?, estaba parada frente a mi mientras hizo aquella pregunta, y le dije: ¿puedo tocar tu cabello?, su respuesta fue: ¡si te dejas hacer el corte que yo quiera puedes tocarlo todo lo que quieras!y si solo quiero tocar un poquito?, ella me sonrió, supe que su respuesta no sería la que me gustaría pero ella dijo: ¡te dejaré hacerlo pero solo un poco!
Se acercó a mi, inclinó su cabeza y saqué una mano de la capa, toqué su flequillo, y ella se apartó, me puse un poco triste de que se alejara y le dije: ¿puedo saber por qué lo cortaste?
Su respuesta fue: ¡ayer te vi muy atento en una foto de un corte que te mostré!, luego vi que estuviste muy atento a la chica que se cortó el flequillo y supuse que te gustaría, lo hice para ver si así me perdonabas por haberte tratado mal la última vez antes de que dejaras de venir!
Mi respuesta fue: ¡estás mas que perdonada!, ¡nunca pensé que si lo harías después de llamarme loco!
La noté un poco desilusionada de no darle la autorización para cortarlo como quería y cuando volvió a tomar las tijeras para terminar de cortar lo que le había faltado le dije: ¡puede que me arrepienta después pero si quiero que hagas lo que tenías pensado!
Sus ojos brillaron, me dijo: ¿no me estás mintiendo? , mi respuesta fue: ¡no, no lo estoy haciendo!, ¡si quiero que lo cortes a tu gusto!
Ella me abrazó y dijo: ¡gracias, gracias!
Fue rápidamente por la secadora, secó mi cabello y tomó una maquina, le puso un protector y fue detrás mío, me dijo: ¿alguna vez te cortaron con una de estas?, le dije que no, ella inclinó mi cabeza y dijo: ¡espero que no vallas a llorar!
La maquina se recargó en la base de mi cuello y subió hasta la coronilla, me sorprendí con la cantidad de cabello que cayó sobre la capa, Fer dió una segunda pasada y me sorprendí aún mas, continuó dando pasadas, yo me di cuenta de que no se sentía nada mal la sensación de la maquina, Fer se pasó a mi lado izquierdo, cortaba con la maquina desde mi patilla hasta la sien, me preocupé un poco de que no dejara de caer cabello, se veía muy concentrada así que no la interrumpí con alguna pregunta, luego se pasó del lado derecho, repitió el proceso hasta que quedó todo muy corto, luego fue a cambiar el protector de la maquina pero fue cortando un poco mas abajo de lo anterior, yo no entendía nada, solo veía que caía mas y mas cabello, continuó cambiando de protectores aunque sentía que cada vez cortaba mas abajo de lo anterior, cuando quedó contenta con el resultado fue por la pistola de agua, mojó mi cabello en la parte superior, lo iba peinando de lado y cortaba con las tijeras lo que consideraba necesario, luego sacó otras tijeras extrañas y las utilizó para ir haciendo que en una parte pareciera haber un poco mas de cabello y en otra menos, también utilizó la maquina para cortar pero no la pegaba a mi cabeza, no supe el motivo de que la utilizara, lo siguiente fue utilizar la maquina sin el peine, la utilizó para dar forma a la parte de enfrente y al mismo tiempo la usó para crearme unas especie de entradas, aquello hacía que pareciera que mi frente era ligeramente mas grande, ya que yo casi no tenía, fue checando detalles, parecía que quería que quedara perfecto, cuando quedó conforme sacó una maquina pequeña, le dió forma a todo el contorno y patillas, luego aplicó crema de afeitar en esa parte y me afeitó con una navaja, por fin terminó con el corte después de un buen rato, se veía muy contenta, fue por una especie de cepillo, le echó talco y me lo pasó por el cuello y algunas partes de la cabeza, me quitó la capa y la tira, dijo: ¡ya estás listo!, pero no te levantes aún, fue por su teléfono, me tomó algunas fotos, después dijo que ya podía levantarme, lo hice, ella tomó mas fotos, yo me miraba en el espejo, no podía reconocerme pero me gustaba bastante lo que veía, toqué con mis manos la parte posterior de mi cabeza y se sentía genial, empezaba mi cabello mas corto y se iba alargando conforme subías la mano, Fer se acercó para abrazarme y dijo: ¡me encanta como te vez!, ¡gracias por dejarme cortarlo!, parecía que ella quería llorar, yo miré abajo mientras ella me seguía abrazando y vi todo mi cabello en el piso, me sorprendí mucho y ella dijo: ¡perdón, sé que corté demasiado pero era necesario!
Le dije que no había problema, Fer se separó un poco luego se dió la vuelta y pude ver que su cabello era bastante mas corto, no me había dado cuenta, le pedí permiso para tocarlo, me dijo que si podía, luego volvió a darse la vuelta, pude tocar libremente su flequillo, se sentía genial, Fer pasó una mano por mi nuca y dijo: ¡me encanta como se siente!
Me dijo: ¡ahora si saldría contigo sin poner ningún pero!
Mi respuesta fue: ¡cuando saldremos entonces?
Me sonrió y dijo: ¡si te bañas ahora mismo, nos vamos en un rato!
Me tomó por sorpresa pero no dudé nada en preguntar dónde se encontraba el baño, tomé la mochila, la llevé conmigo y me fui a bañar, salí, fui con ella, estaba haciendo un corte pero no tardó mucho en terminar, luego me pidió que me sentara en la silla de su mamá, tomó un bote de cera, se puso en la mano y comenzó a acomodar mi cabello de la parte de arriba, lo acomodó de lado, cuando terminó me fui a sentar en los sillones de espera, Fer estaba barriendo y llegó su mamá, le preguntó que tan movido había estado el trabajo, me miró y me saludó, dijo: ¡mucho gusto joven, mi nombre es Silvia, soy la mamá de Fernanda!, me extendió la mano para saludarla, no quise arruinar el momento, le di la mano, Fer terminó de juntar mi cabello, le dijo a su mamá: ¿crees que pueda ir a dar una vuelta?, le dijo que si, que no había problema, Fer fue por su bolsa, se acercó a mi, me dijo: ¡vamos a dar una vuelta!, cuando dijo mi nombre, su mamá me reconoció, dijo: ¡perdón, perdón, no te reconocí!, no paraba de reírse y dijo: ¡por fin te puedo ver con un corte real!, no puedo creer que no te reconocí, ¡te vez muy bien!, se acercó para acariciar mi cabello y dijo: ¡cuídala muy bien porfa!, ¡te la encargo mucho!
Antes de irnos se escuchó un: ¡para el siguiente corte me toca a mi!
Nos fuimos a tomar un café, pasamos a un parque, estuvimos un buen rato sentados, estábamos tan contentos que no dudé en pedirle a Fer que fuera mi novia, dijo que sin, pero con una condición, la condición era que tendría que dejarme cortar el cabello de la manera que ella quisiera y solo podía dejarlo crecer si ella lo permitía, me había gustado tanto el corte que me hizo que no dudé en aceptar su condición, antes de ir hacia su casa me dijo: ¡iremos poco a poco rebajando el cabello hasta dejarte sin nada para ver como te vez!
aquello me dió un poco de miedo pero sabía que podía confiar en ella...



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